Los presos más peligrosos se quedan en pleno centro

Por el momento, el traslado de la U9 a la cárcel de Senillosa es inviable.

Mario Cippitelli
cippitellim@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
El proyecto de mudar la vieja cárcel U9 a otro edificio de la región deberá esperar unos cuantos años, más allá de las coincidencias que hoy tienen el Municipio neuquino, el gobierno provincial y Nación.

Si bien el intendente Horacio Quiroga parece ser el más entusiasmado con la iniciativa, ya que con un eventual traslado se liberarán nueve manzanas que quedaron en pleno centro de la ciudad, desde la Provincia son muy cautos a la hora de hablar del tema.

Ocurre que la nueva cárcel de Senillosa no está en condiciones de alojar a los 360 internos que hoy tiene la U9, debido a que no cuenta con una infraestructura de máxima seguridad.

"Sólo hay un sector que tiene capacidad para 132 personas", explicó el ministro de Seguridad, Jorge Lara, quien dijo que la Provincia no está en contra de esta iniciativa, pero que debería lograr un acuerdo similar al que se firmó a principios del 2000.

"Aquel acuerdo establecía que el gobierno nacional otorgaría el 25% del costo que tuvo la construcción de la cárcel para alojar a 150 presos federales. Pero además también estaba el compromiso de construir una unidad nueva", recordó Lara.

"Nosotros no tenemos problemas, pero hay que aclarar que Senillosa no puede sumar más presos que requieran máxima seguridad", indicó.

La cárcel de Senillosa tiene una capacidad máxima para albergar a 460 personas, pero sólo una quinta parte del complejo es de máxima seguridad. Hay sectores de mediana y baja seguridad y otros destinados a jóvenes y para el sistema de puertas abiertas.

Más allá de estos inconvenientes, Lara anticipó que el 17 de febrero, durante un encuentro con ministros de Seguridad de todo el país y funcionarios del área, planteará la inquietud a las autoridades para tratar de llegar a un acuerdo.

"Cuando se firmó aquel convenio, el único que no cumplió fue el gobierno nacional", aseguró. Dijo que además la Provincia nunca recibió el 25% de aquellos fondos que, actualizados, rondarían los 55 millones de dólares. Tampoco se construyó otro complejo penitenciario.

El mismo planteo realizó Quiroga a principios de este mes, cuando viajó a Buenos Aires para entrevistarse con la ministra Patricia Bullrich y el secretario de Seguridad Interior, Gerardo Milman.

"La ministra tiene perfectamente claro que con el paso de las gestiones quien no cumplió para que finalmente pudiera concretarse el traslado de la U9 fue la Nación. Ella tiene una opinión favorable a la iniciativa y es por eso asumió el compromiso personal de hacer conocer el proyecto al ministro de Justicia, Germán Garavano, con quien de manera inmediata voy a solicitar una audiencia", expresó Pechi luego de aquel encuentro.

Recordó además que el proyecto contemplaba una liberación paulatina del predio, desafectando las tierras y realizando la apertura de las calles Camino y Villegas.

Lara, en tanto, aclaró que la cárcel de Senillosa no se puede adaptar para convertirla en una de máxima seguridad. "Sería imposible; saldría más caro que hacer una nueva", indicó y reconoció que la única solución a la mudanza de la vieja U9 es la construcción de una nueva, pero un proyecto de estas características podría demorar una o dos gestiones de gobierno. Así, los presos federales que hoy están en Neuquén seguirán alojados en pleno corazón de la ciudad.

Un viejo Pedido
Su historia es el corazón de la ciudad

La mudanza de la vieja U9 es una idea que el intendente Horacio Quiroga tiene desde que comenzó a gobernar la ciudad, en 1999. Con el crecimiento que tuvo la capital, especialmente en los últimos 50 años, el predio donde está la penitenciaria se fue rodeando de construcciones civiles hasta que quedó en pleno centro. El amplio espacio que ocupa la cárcel imposibilita una buena comunicación vehicular norte-sur, ya que el próximo punto de conexión que hay al este de la calle Entre Ríos (donde está ubicado el ingreso) es la Illia, que en su doble mano no da abasto con su capacidad y recibe diariamente a miles de vehículos.

Durante años, buena parte de las tierras ubicadas detrás del edificio estaban destinadas a trabajos de horticultura para los internos. También funcionaba una cancha de fútbol en inmediaciones del casino de oficiales, que está sobre Illia. En la actualidad todas esas tierras no tienen ningún uso específico.

Una obra que se hizo por etapas y llevó varios años

NEUQUÉN
El impulso de la vieja U9 comenzó el mismo día que se trasladó la capital provincial desde Chos Malal a Confluencia.

La construcción provisoria que se levantó en 1904 tenía tan sólo dos pabellones y algunos cuartos anexos. El predio ni siquiera estaba alambrado, lo que facilitaba fugas como la que ocurrió en 1916 y que finalizó con la matanza de Zainuco.

Ese precario edificio funcionó hasta que el Ministerio del Interior de la Nación aprobó un proyecto definitivo para ampliarlo, pero cuyas etapas se hicieron de manera muy lenta.

En 1938 se habilitó el sector para mujeres. También se crearon el taller de herrería, los patios de recreo, la instalación de migraciones, el garage, las caballerizas, depósitos, canal de riego, las cisternas y los estanques.

En 1940 se terminaron las aulas, la biblioteca, la regencia, el locutorio, la sala de espera, la sala de requisas, las garitas y las pérgolas. Siete años más tarde, por cuestiones higiénicas y de tratamiento, se empezaron a reemplazar paulatinamente los viejos pabellones.

En 1967, la cárcel de Neuquén pasó a tener la denominación actual, según consta en la página web que tiene la unidad penitenciaria.

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