Los taquígrafos cuentan la historia a puro garabato

Con un lenguaje de signos, transcriben sesiones en la Legislatura.

Georgina Gonzales
gonzalesg@lmneuquen.com.ar


Neuquén.- Ellos son los encargados de resguardar la verdad sobre la cocina política de la provincia. Y lo hacen de la manera más meticulosa posible. No sólo guardan cada una de las palabras que pronuncian los diputados en el recinto, sino que también respetan las sensaciones que cruzan las sesiones de la Legislatura provincial.

Ocho mujeres y tres hombres trabajan hace más de 20 años en el cuerpo de taquígrafos de la Legislatura, un oficio que hoy sigue igual de vivo que en el siglo pasado. Incluso aunque en la provincia se utiliza solamente en la Cámara, podría ser aprovechado en sesiones de las universidades, de los colegios de profesionales y también en el Poder Judicial, como se hace en Buenos Aires y también en muchos otros países.

Concentración y agilidad en la mano son las dos cualidades que necesitan para llevar adelante este trabajo, que sólo pueden realizar durante 10 minutos seguidos. Es que más allá de ese tiempo, la memoria comienza a fallar y la mano a doler.

Ellos registran lo que sucede en las sesiones en pequeños rasgos (signos) que pueden representar frases. Se trata de un mecanismo de escritura rápida que permite la transcripción veloz y precisa de lo que alguien está diciendo. Por eso son una pieza clave a la hora de las sesudas sesiones de la Legislatura, donde lo único concreto es el momento en el que empiezan pero no cuándo pueden llegar a terminar.

Durante ese lapso copian unas cuatro hojas que significan unas 1200 palabras. Luego, cada uno transcribe sus textos al castellano y finalmente el trabajo en equipo reproduce lo que sucedió en una sesión que pudo haber durado unas dos horas o hasta más de 10, como ha ocurrido.
"Tenés que estar muy concentrado en lo que dicen, así que sólo lo hacemos durante 10 minutos. A veces el debate es fluido, pero otras es desordenado y se hace más difícil. Igualmente con el tiempo se vuelve mecánico, como cuando podés manejar, fumar y escuchar radio a la vez", contó Claudia Bercovich, una de las 8 personas que se sumaron al equipo en el último concurso que hubo en el 1995.

Claudia pertenece a un grupo que se formó en una capacitación que brindó el Concejo Deliberante durante dos años. Como finalmente se optó por que no haya taquígrafos en esa dependencia, ingresó a la Legislatura tan solo 20 años.

La mayoría de los recuerdos de estos trabajadores sucedieron en la vieja Legislatura, donde todo era más chico y con un contacto mucho más cercano entre los demás empleados y hasta con los legisladores.

"Me acuerdo que antes estábamos en frente de los legisladores, y encima nosotros éramos tan jóvenes que a veces alguno se equivocaba y no podíamos contener la risa. Ahora ya somos un grupo que maduró en conjunto", recordó Claudia.

10 minutos es el tiempo consecutivo en el que pueden tomar notas. Luego llega un reemplazo.

Actualmente, los taquígrafos tienen un escritorio frente a los legisladores, a quienes pueden ver por la disposición en semicírculo y hacia arriba, como en un anfiteatro. Ingresan al recinto de a uno, tienen un pequeño cronómetro que les marca el fin de sus diez minutos. La directora del área, Marcela Lafuente, permanece en el recinto durante toda la sesión y es luego la responsable de verificar que todo lo que hayan transcripto sea fiel a lo que dijeron los diputados.

Las voces de los diputados que integraron las últimas cinco cámaras quedaron grabadas en sus memorias. Aseguran que si los escuchan, sin verles las caras, los podrían reconocer sin problemas.
Y en esos recuerdos hay diputados como por ejemplo Manuel Gschwind (MPN), a quien lo inmortalizan por su fuerte temperamento, su vehemente alocución y su eterna pelea con Jesús Escobar (Libres del Sur).

De Alfredo Pedersen (MID) también recordaron su fluida participación, y en la contracara dijeron que a Roxana Gónzalez (MPN) sólo la escucharon hablar una vez durante sus cuatro años de gestión en la Legislatura.

Los taquígrafos están convencidos de la importancia de su trabajo para que todos los neuquinos que lo deseen puedan acceder -hoy muy fácilmente desde la página web de la Legislatura- a la historia reproducida fielmente.

Sesión tras sesión, discurso tras discurso, seguirán haciéndolo con la misma pasión que lo hacen desde hace más de 20 años.

Una forma de escribir más rápido

La taquigrafía o estenografía es un sistema de escritura rápido y conciso que permite transcribir un discurso a la misma velocidad a la que se habla. Se usan trazos breves, abreviaturas y caracteres especiales para representar letras, palabras e incluso frases.
Generalmente la escritura taquigráfica omite partes de los textos, y un testimonio recogido por un taquígrafo no puede ser entendido fácilmente por otro que no haya escuchado previamente el original. Por lo tanto, los taquígrafos deben realizar la transcripción a la forma de escritura convencional.

"Yo aprendí en la secundaria"

"Yo aprendí en la escuela secundaria, pero ahora ya no dan más esta formación", indicó Lafuente, quien además contó que actualmente no se brinda el curso en la provincia, y que en el caso de hacerse deberían ellos capacitar. "Falta abrir el campo y que sea valorado nuestro trabajo porque un texto desgravado no tiene alma. Nosotros dejamos nota del reflejo de lo que sucede en el recinto, con voz y sensaciones", consideró.

Días en los que todo parece una maratón

Todos los taquígrafos se acuerdan de las sesiones importantes, y al recordarlas, se pisan para contar algo de ellas. Cuando sucedió la pueblada de Cutral Co, la Legislatura se declaró en sesión permanente y ellos debieron acompañarla. Lo mismo pasó cuando trataron la ley 2302 del derecho del niño y del adolescente: hubo una sesión que duró 12 horas. También se acuerdan de cuando se trató la convención constituyente y las bombas de estruendo entraron al recinto.

"Los diputados habían estado discutiendo una interpelación al por entonces ministro de Seguridad, Luis Manganaro, que finalmente no se dio. Pero cuando estaban tratando la ley 2302 él se presentó de manera espontanea y sólo de su alocución tuvimos 10 horas", recordó Martín Díaz.

Paola Godoy, otra de las taquígrafas que conforman el cuerpo, recordó que estuvieron presentes en sesiones donde volaron sillas, vasos, y los gritos invadían el recinto. "Muchas veces la Legislatura era desalojada, todos los demás compañeros salían, y nosotros entrábamos y ahí nos quedamos hasta que se terminaban las sesiones", manifestó. Para recordar otra sesión maratónica, ya en el actual edificio lo hicieron con la que se aprobó la expropiación de Zanon. Otra que recuerdan es la de los disturbios cuando los diputados trataron el acuerdo Chevron-YPF.

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