Los tiempos y la burocracia
Neuquén > El presidente del Colegio de Arquitectos de Neuquén, Eduardo Matkovich, reconoció que el mayor problema de control en las obras clandestinas se genera en las tomas.
Dijo que se trata de un fenómeno recurrente que es muy difícil de erradicar por la dinámica que tiene el proceso de usurpación y construcción de terrenos. En algunos casos, se trata de pequeñas viviendas. Pero en otros, cuando la toma ya está consolidada, los metros cuadrados de obra se van multiplicando con el correr de los días. El arquitecto indicó que la clandestinidad de las obras no se da únicamente en Neuquén. Es un fenómeno propio de las grandes ciudades donde la burocracia termina conspirando con la necesidad de blanquear las construcciones. “El problema es que los trámites para registrar una obra pueden durar hasta seis meses y a los propietarios se les disparan los costos”, explicó Matkovich. “Por eso, suelen comenzar la obra y después la declaran cuando están a punto de terminarla”, indicó.
Estimó que las obras que no fueron declaradas en esta última moratoria representan unos 90.000 metros cuadrados (tomando en cuenta 100 metros cuadrados por unidad) aunque sospechan que la cifra es mucho mayor, teniendo en cuenta la gente que ni siquiera solicitó el formulario para adherirse a la iniciativa municipal.


