Los vecinos le dieron la espalda a un río marrón

Como el Limay pintaba feo, pocos se metieron. La mayoría aprovechó el día para comer asado y tomar mate.

Neuquén.- Miles de neuquinos aprovecharon el primer domingo del año para disfrutar de actividades al aire libre. Aunque el río fue otra vez el lugar más elegido, pocos se animaron a meterse al agua, que presentaba un color turbio.

Los balnearios comenzaron a poblarse pasado el mediodía, en momentos en que la máxima marcó los 30 grados centígrados. Las parrillas del Sandra Canale y del Albino Cotro fueron las primeras en mostrar actividad. El humo invitaba a disfrutar de algunas hamburguesas, chorizos, asado y hasta algún que otro chivito.

En las playas, mientras los adultos aprovechaban a tomar mate y comer facturas relajados, los chicos se animaban a meterse al agua, que tras la tormenta del viernes bajaba marrón.
En el Río Grande, cientos de jóvenes disfrutaban de rondas de mate, guitarreadas y charlas. Aunque el clima era agradable, no todos se arriesgaban a sacarse las remeras.

"El día y el estado del río no invitan a zambullirse. Igual, es domingo y quedarse encerrado es una lástima. Así que nos juntamos los amigos y decidimos venir a pasar todo el día cerca del agua y compartir anécdotas de lo que fueron las fiestas. Acá nos quedaremos hasta que pinte". Lautaro. Joven del centro que todos los fines de semana va al Río Grande

Murga en la isla

El Paseo de la Costa recibió un importante número de visitantes. Al ritmo de una murga que ensayaba a la vera del Limay, los peatones, ciclistas, skaters y patinadores recorrían la rambla de una punta a la otra una y otra vez.

En la escollera, que permite alimentar el brazo que rodea la Isla 132, una joven pareja se arriesgaba a caer al agua mientras se sacaba una selfie con el caudaloso río a sus espaldas.

A pesar de la ausencia de bañistas y la tranquilidad de los balnearios, los guardavidas tuvieron que intervenir en varias oportunidades. Todos los días hay entre cinco y siete rescates, afirmaron.
El bulevar de Olascoaga también estuvo colmado de gente. Algunos permanecieron sentados bajo la sombra de la arboleda charlando y tomando mate o gaseosas y otros aprovecharon el domingo para hacer deportes.

A las 19:30 se emprendió el regreso. La amenaza de una nueva tormenta asustó a muchos al recordar el granizo del viernes.

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