Los vinilos, una pasión que todavía sigue dando vueltas

En Neuquén, los fanáticos se juntan para escucharlos y hasta organizan ferias.

PABLO MONTANARO
montanarop@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
Parecía que la historia ya había sepultado a los vinilos, primero a fines de los 70 con la aparición de los casetes, luego por el disco compacto que irrumpió en los 80-90 y más recientemente por el MP3, sumándose Youtube y Spotify. Pero estos LPs, con un sonido jamás superado por ninguna nueva tecnología, renacieron en los últimos años de la mano de coleccionistas y melómanos.

Feria El 8 de mayo a las 16 en Salta 226 se realiza la cuarta Expo de Vinilos de Neuquén y el Alto Valle.

Tras casi tres décadas de su cantada extinción, en esta ciudad -como ocurrió en el resto del mundo- resurgió la pasión por los discos que giran a 33 rpm. Más allá de los altos precios que a veces deben pagar por una rareza, no sólo gozan de la música sino también del arte de tapa o del sobre que los cubre ajado por los años.

En Neuquén, hace dos años un grupo de personas creó el Club del Vinilo, que organiza encuentros y ferias. Alejandro Carpo cuenta que la idea surgió en una reunión con amigos en su casa mientras escuchaban discos: "Alguien dijo 'formalicemos esta pasión'".

Esa noche estuvo Rubén Rodríguez, que en su Bahía Blanca natal a fines de los 80 tuvo una disquería. "En ese negocio viví la muerte del disco y luego del casete y el nacimiento del CD", describe.

Se definen como melómanos y coleccionistas. "Sabemos lo que tenemos y lo que nos falta. Somos como curadores de nuestra propia colección de vinilos. Para nosotros, el disco es para escucharlo", describe Alejandro.

Explica que el precio de los vinilos está determinado por la calidad o estado en que se encuentra, lo difícil de la pieza o el arte de tapa.

Sabrina Salto dice que el precio es un "imponderable". "Podés comprar un discazo por 20 pesos hurgando en una disquería o una rareza por 2 mil pesos. Escucho lo que me da el bolsillo", acota y dice que no escucha música en ningún otro formato.

A falta de tiendas para comprar o canjear vinilos, los adquieren por internet y también en las casas de antigüedades. Confiesan que les gusta experimentar esa aventura de buscarlos y encontrarlos en esos lugares, "porque siempre en algún rincón vas a encontrar un disco que te interesa", comenta Rubén. Y advierte entre risas que "entre nosotros está mal visto decir cuántos discos tiene cada uno".

Alejandro muestra otra "joya": Live in Wien de Astor Piazzolla y su quinteto Tango Nuevo, un LP editado en Viena en los 80. "No puedo decir cuánto me salió porque mi mujer me mata", confiesa.

"No somos fundamentalistas de los vinilos, pero llegar a la noche a tu casa, servirte un whisky o un vino, elegir un disco y sentarte a escucharlo, ese momento de placer justifica el día", precisa Alejandro.

FRASE
“El MP3 o la computadora llevó a la gente a escuchar mal. Los sonidos en esos soportes no tienen nada que ver con la profundidad del sonido que sale de una bandeja”.
Alejandro Carpo

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