Mala amiga: no quería irse de la casa que le encargaron
Neuquén
Mirta Isla confió en su amiga y por creer en ella estuvo a un paso de perder su casa en el barrio Melipal. Ayer, luego de una orden de desalojo, la Policía recuperó la vivienda y la mujer le puso punto final a una historia signada por la traición. Así terminó también con un calvario de seis meses.
Enfermera jubilada, Mirta tuvo que dejar un tiempo la ciudad para cuidar a su padre enfermo en Aluminé. Sabía que por el mismo motivo regresaría a la capital para los tratamientos médicos. Entonces resolvió que, para resguardar su propiedad, le prestaría la casa a una amiga que buscaba un lugar para vivir.
“Ella tenía que alquilar y le propuse que me la cuide. Ante las autoridades de Vivienda firmamos unos papeles: ella quedaba en guarda y cuando yo la necesitara me la daba”, contó Isla minutos después del desalojo.
Pero un mes después, quien decía ser su amiga le cerró las puertas y le dijo que si pensaba volver a Neuquén, que se buscara una habitación de hotel: “Me fui en marzo, al mes noté cosas raras, empecé a sospechar porque yo iba y venía y paraba acá”, contó la mujer. Agregó que las primeras veces fue bien recibida y que luego le negaron la entrada.
“Me dijo que me pague un hotel porque era su casa y tenía que respetar su intimidad. Le dije que yo era la dueña y le estaba haciendo un favor. Además le avisé el 23 de julio que tenía que volver a Neuquén porque tengo todo coordinado con los médicos volver por el tratamiento de mi papá”, relató la mujer a este diario.
Cuando le avisó que el 5 de agosto tenía que regresar a la ciudad con su papá, siguieron las idas y vueltas y las negativas de la usurpadora se fueron haciendo cada vez más duras.
“Hasta la cama ortopédica en la que estaba mi padre me la tiró afuera y está en el patio desarmada. Mi viejo está postrado en una silla de ruedas y tiene que volver”, expresó. “Le avise que necesitaba la casa. Le di un plazo y me dijo que no tenía plata y no tenía dónde ir. Esta gente es oportunista y se aprovechó de la situación”, resumió la mujer con indignación.
Fue así que le anticipó que el 5 de agosto ella ingresaría en su vivienda. “Andate a un hotel”, fue la respuesta que recibió otra vez.
El caso es que el día mencionado no pudo entrar a la casa. “Como no quiso darme la casa, ahí fui a la Justicia con toda la documentación y por suerte actuó rápidamente”, relató.
Con las llaves en mano, acomodará todas sus cosas que habían quedado arrumbadas en un rincón, armará la cama ortopédica y traerá a su padre para el tratamiento.
El Desalojo
La Policía: “No se resistieron”
El comisario inspector Cristian Bucolo, coordinador operativo de la zona oeste, contó que el desalojo se desarrolló con total tranquilidad y la mujer no se opuso al pedido de la Policía de dejar la casa. La tarea comenzó a las 7:20 y hacia las 10, la usurpadora abandonó la casa acompañada por la Policía. Agregó que la usurpadora estaba con un hijo –mayor- cuando ellos llegaron: “No se resistieron, tal vez fueron sorprendidos, pero colaboraron con el trabajo”, describió la situación.
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