Más premios para la monja que ayuda a las travestis

La religiosa neuquina Mónica Astorga recibió un nuevo reconocimiento por su labor.

Pablo Montanaro
montanarop@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- "Premio Filomena Marturano para esta mujer que parece invisible pero no lo es", anunció a viva voz el locutor en el Teatro 25 de Mayo de Buenos Aires, ante una multitud que recibió con un estruendoso aplauso a la hermana Mónica Astorga, del Monasterio de Carmelitas Descalzas de Centenario, quien subió al escenario para recibir una nueva distinción por su destacada labor, en el marco del Día Internacional de la Mujer, que se celebró el 8 de marzo.

El nombre del premio surge del título de una obra de teatro que precisamente refleja un ejemplo de superación.

La religiosa, que hace 30 años llegó a Neuquén para ordenarse en ese monasterio y que desde 2005 acompaña a un grupo de travestis para dejar la prostitución y las adicciones al alcohol y las drogas para iniciar un camino de recuperación y reinserción social, compartió la distinción con otras destacadas mujeres, como la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto; la viuda del escritor Jorge Luis Borges, María Kodama; la actriz Cecilia Roth; las periodistas Magdalena Ruiz Guiñazú y María Laura Santillán, la ex bailarina de ballet Paloma Herrera, y una de las promotoras de #NiUnaMenos Marcela Ojeda.

Emocionada, Astorga aclaró: "No soy monja de clausura, soy monja de vida contemplativa, porque eso de clausura no me gusta".

En su discurso de agradecimiento, contó de qué manera comenzó a ayudar a las mujeres trans, el primer encuentro con una de ellas, Romina, quien le confesó que su sueño era "tener una cama limpia donde morir". Además comentó sobre la creación de los talleres de peluquería y costura, y de la casa refugio.

"Mucha gente me pregunta cómo puede ser que esté acompañando a travestis. Yo les respondo que para mí fue el regalo más grande de mi vida", afirmó. Por último, expresó que "siguen superándose cada día como el resto", y dedicó el premio a las mujeres trans: "A mis chicas, como les digo".

Un ejemplo de humanidad

Mónica Astorga Cremona nació hace 50 años en Buenos Aires. A los 7 despertó su vocación religiosa, a pesar de la oposición de sus familiares. Siendo adolescente se incorporó a la Parroquia de San Pantaleón del barrio de Mataderos. A Neuquén llegó en 1985 para incorporarse al Monasterio de Carmelitas Descalzas de Centenario. A ese lugar llegó hace diez años Romina, una travesti, para pedir ayuda. Conversaron y Mónica la convenció de que trajera al monasterio a otras compañeras que pasaban por la misma situación. Unos días después, un grupo de transexuales compartió con la religiosa sus experiencias de vida y sus dolores. La Iglesia la ayudó a iniciar un proyecto de taller de costura y a abrir una casa de residencia y tránsito.

El papa Francisco está al tanto de su labor y la alentó a seguir.
En diciembre pasado fue reconocida por la Federación para la Paz Universal (UPF) en la categoría Autoayuda y espiritualidad.

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