Monjas hacen que la vejez sea vivida con dignidad
Alejandro Olivera
Neuquén.- Llegaron a Neuquén en 1967 por pedido del obispo Jaime de Nevares y desde entonces se encargan de cuidar y brindarles cariño a los ancianos desamparados de la ciudad. Se trata de la Congregación de las Hermanitas de los Pobres, una organización religiosa fundada en 1800 con el objetivo de rescatar a los abuelos de la calle y ambientes hostiles. “Los atendemos con vocación y amor hasta que el Señor decida llevárselos, porque aquí tenemos una visión alejada de los intereses económicos”, aseguró la madre superiora, sor María Beatriz.
La residencia se encuentra en el corazón del barrio Confluencia y cuenta con largos pasillos, numerosas habitaciones, jardines e instalaciones médicas para que los pacientes disfruten al máximo de su vejez. “Ellos necesitan más que los niños porque sus cuerpos van mermando. Además, son los que trabajaron en el pasado para que tengamos el presente que hoy disfrutamos”, comentó María Beatriz.
En tal sentido, explicó que el último abuelo rescatado vivía entre cartones, pero que al unirse al hogar su vida cambió completamente. Es que la mayoría de los ancianos que recurren a las monjas están sumidos en la pobreza o fueron abandonados por sus familias. “Nuestro objetivo es mantener la dignidad de las personas hasta su último día”, contó.
Además de cuidar la salud física de los residentes, intentan mantener su bienestar psicológico. Según explicó, les otorgan pequeñas tareas domésticas para que estén activos y se sientan útiles, ya que es recurrente que los ancianos sufran depresión luego de jubilarse.
Agregó que necesitan la ayuda de nuevos voluntarios, ya que cuentan con el personal justo y sólo hay siete monjas en el establecimiento.
Las Hermanitas de los Pobres buscan en la caridad los fondos para construir un nuevo edificio que se adapte a la demanda de los tiempos que corren. “Queremos incluir en el nuevo edificio talleres para los abuelos, así pueden aprovechar sus valores y dones hasta el final de su vida”, contó.
Para realizar donaciones, los interesados se pueden acercar a la residencia, ubicada en Tronador 1358 de esta ciudad, o depositar en la cuenta del BPN número 212-326003803-000, a nombre de la asociación.
80 años es el promedio de edad de los ancianos residentes.
La monja más grande del hogar de ancianos Hermanitas de los Pobres es Lucía, que tiene 94 años y aún presta servicio en el lugar que en abril pasado cumplió 50 años de actividad.
Hay dos tipos de hogares
Desde el Ministerio de Salud y Desarrollo Social explicaron que, si bien “geriátrico” es una nomenclatura coloquial utilizada popularmente para identificar a estos espacios, lo cierto es que existen dos tipos distintos de establecimientos para adultos mayores con diversas especialidades.
En tal sentido, los hogares de ancianos –regulados por la resolución 1342/1992- son los que reciben a pacientes de geriatría, es decir, personas que padecen enfermedades y no pueden valerse por sus propios medios. Estos lugares deben contar obligatoriamente con un equipo de profesionales de la salud para brindarles atención.
Por otro lado, las casas hogar –reguladas por la resolución 1088/2004- son propiedades familiares adaptadas para la recepción de ancianos autoválidos.
Además, ambos establecimientos deben cumplir con una serie de requisitos edilicios para asegurar la seguridad, comodidad y bienestar de los pacientes.
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