Ya nada será igual en la relación entre la actual intendenta Luz Sapag (MPN) y su antecesor Jorge Carro (PJ).
Hasta ahora el cambio de gobierno se había manejado en los carriles habituales. Salvoa lguna que otra queja por la herencia recibida o algún pase de factura respecto a las obras que la nueva intendente podrá inaugurar pero que fueron gestionadas por la anterior administración comunal. Por ejemplo, el caso del nuevo paseo costanera. Sin embargo, tras la exposición pública de lo que podría convertirse en un escándalo de grandes proporciones vinculado a la sobre certificación de una obra, las cosas cambiaron de plano. Si bien el tema se manejaba cual secreto de Estado, alguien avanzó un paso más de lo pensado y el tema se hizo público. Así se conoció que existía una fuerte sobre certificación de las obras del gimnasio de chacra II y que se construyó sólo el dieciocho por ciento de la obra, pero se certificó y cobró el doble. Esta situación significa que alguien cobró por algo que no hizo y para eso alguien tuvo que dar por sentado que los trabajos estaban hechos.
La denuncia cayó como balde de agua fría en las filas del justicialismo y más entre el grupo de funcionarios que conformaban el staff municipal hasta el diez de diciembre pasado. La sentencia del actual secretario de Obras y servicios Públicos de la comuna, Hugo Schubmann, fue categórica: “se pago por algo que no se hizo”. Y despertó la polémica.
A decir verdad, la situación se viene analizando prácticamente desde que Luz Sapag se sentó en la silla más importante del Ejecutivo local, al punto tal que se contrató a un especialista en el tema para que determine el estado de avance de las obras, pero esta semana se puso en marcha la maquinaria para dar la puntada final.
El lunes a la noche la intendenta Sapag llamó a todos su concejales y expuso la situación. De allí en más comenzó a construirse el andamiaje que permitiría no sólo dar a conocer el tema a la sociedad, sino además avanzar en una posible solución y en los cuestionamientos legales que correspondan.
El martes por la mañana, se llevaron adelante ingentes esfuerzos para lograr una salida al asunto, pero desde la empresa se afirma que la comuna le debe aun $ 400 mil por mayores costos, cosa que es cierta.
En el despacho contiguo al de la intendenta Luz Sapag el teléfono no paraba de sonar. Mientras esto ocurría, Luz llamó a los integrantes de su carpa chica y les dijo: “¡hay que poner esto en caja ya!”. “Vamos a hacer que esta obra continúe, no quiero perder esos fondos de Nación, quedan todavía 1,6 millones”. Esas indicaciones bastaron para que desde el secretario de gobierno en adelante todos supieran que hacer. Más de uno conoce la ira de la intendenta cuando las cosas no salen como ella quiere y nadie quería ser depositario de ella.
El miércoles se firmó una resolución por la cual se decidió rescindir el contrato con la empresa Martín López, primer paso para poder poner un pie en la obra y avanzar en una solución al problema.
Ayer, los concejales aprobaron por unanimidad la decisión tomada por la intendenta por lo que ahora habrá que esperar la respuesta de la empresa.
Así en menos de una semana, el Ejecutivo local encaminó un problema que lleva ya varios meses y que a primera vista no había solución.
Quienes cargan las tintas sobre la gestión anterior aseguran que si bien es prematuro hablar de algún tipo de responsabilidad legal, lo cierto es que no pasará mucho tiempo hasta que las cartas documentos empiecen a llegar a los domicilios de empresarios y ex funcionarios, vinculados con el tema


