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Negó la paternidad de sus dos hijos en la Justicia pero no salió como esperaba: debe pagarles $55 millones

Había convivido durante años con sus hijos y estuvo dos décadas en pareja con la madre de ambos. Por qué hizo una demanda en la Justicia.

Un hombre recurrió a la Justicia para impugnar su paternidad, la denuncia fue realizada contra su expareja, ya que puso en duda que los dos hijos que tienen en común fueran de él. Pero no todo salió como esperaba, y ahora deberá pagarle a los tres una indemnización.

Los jueces concluyeron que la presentación de esa acción judicial lesionó derechos fundamentales de la familia, especialmente la identidad, el honor y la dignidad de la madre y de los dos adolescentes. Además, consideraron que el proceso generó consecuencias emocionales que justifican una reparación económica.

La causa se originó en noviembre de 2019, cuando el hombre inició un juicio para negar la filiación de los hijos que había reconocido y con quienes había convivido durante años. Sin embargo, en 2022 los análisis de ADN confirmaron que era el padre biológico de ambos, motivo por el cual la demanda fue rechazada.

Tras esa decisión, la madre promovió una acción civil para reclamar una indemnización por los perjuicios sufridos durante el proceso judicial, pedido que primero fue aceptado por la Justicia de primera instancia y que ahora recibió el respaldo de la Cámara de Apelaciones de la ciudad de La Plata.

Una denuncia sin pruebas y la decisión que tomó la Justicia

Durante el juicio, la magistrada de primera instancia analizó si el hombre había actuado con fundamentos razonables al cuestionar judicialmente la paternidad.

La Justicia consideró que cuestionar la paternidad sin pruebas suficientes provocó un daño moral a la madre y a los dos hijos.

La Justicia consideró que cuestionar la paternidad sin pruebas suficientes provocó un daño moral a la madre y a los dos hijos.

La sentencia concluyó que no logró demostrar la existencia de una duda objetiva que justificara semejante reclamo. Según la resolución, el demandado basó sus sospechas en comentarios de terceros y en presuntas infidelidades que nunca pudo acreditar mediante pruebas.

El fallo también destacó que el hombre había reconocido voluntariamente a los dos hijos y convivido con ellos durante muchos años, circunstancias que demostraban que conocía y aceptaba plenamente su condición de padre.

En ese contexto, la Justicia entendió que la acción judicial provocó una afectación directa al honor de la madre, al poner en duda su fidelidad después de casi dos décadas de convivencia, pero también dañó la identidad y la estabilidad emocional de los adolescentes, quienes debieron atravesar un proceso judicial que incluyó estudios genéticos para confirmar un vínculo que finalmente resultó verdadero.

La familia recibirá una indemnización por el daño sufrido

La sentencia reconoció distintos tipos de perjuicios ocasionados por el proceso judicial. En relación con el aspecto psicológico, el tribunal no consideró probado un trastorno incapacitante permanente. Sin embargo, aceptó el criterio del perito interviniente y ordenó el pago de una suma destinada a cubrir tratamientos terapéuticos para la madre y los dos hijos.

Respecto del daño moral, la Justicia entendió que la afectación resultaba evidente por las características del caso.

Para la madre fijó una indemnización de 15 millones de pesos, al considerar el impacto que tuvo sobre su imagen personal y su honor la acusación implícita de haber ocultado la verdadera identidad biológica de los hijos.

En cuanto a los adolescentes, la reparación fue establecida en 20 millones de pesos para cada uno, debido al sufrimiento generado por el juicio y por las consecuencias que tuvo sobre su relación con el padre.

La sentencia también valoró distintas situaciones personales atravesadas por los hijos durante ese período. Según quedó acreditado en la causa, uno de ellos abandonó actividades deportivas y dejó de estudiar para colaborar económicamente con su familia, mientras que el otro presentó ataques de pánico, angustia y aislamiento social que hicieron necesario un tratamiento psicológico.