Uruguay
La comunidad de Artigas, en Uruguay, todavía no sale del estado de estupor por el caso de abuso en el que quedaron involucradas dos pequeñas de 10 años que, gracias a un plan que idearon juntas, pudieron ponerle fin a una pesadilla que las atormentaba desde hacía varios meses.
Desde el principio estaban decididas a denunciar los abusos que el padre de una de ellas cometía contra la otra, pero se planteaban como interrogante si los adultos iban a tomarle peso a su acusación. Es por ello que decidieron documentar al menos uno de los instantes de dolor que vivía la amiga de la hija del abusador cada vez que se quedaba a solas con él. Así lo cuenta la fiscal de la causa, Mariela Núñez, quien en las últimas horas pudo dar algunos detalles del caso que conmueve a Uruguay. La funcionaria explicó el mecanismo que pusieron en marcha las dos nenas con la finalidad de obtener pruebas para que pudieran creerles lo que sucedía cada vez que el padre enviaba a hacer mandados a su hija para “tocar a su amiga”.
“Los hechos se produjeron a lo largo de un año hasta que la propia hija presenció uno de ellos y decidió, con su amiga, obtener pruebas porque nadie les iba a creer”. Mariel Núñez La fiscal uruguaya que entiende en esta causa de abuso
Según señala Núñez, la víctima de los abusos le contó a su amiga lo que sucedía y ambas decidieron que con la cámara de una computadora portátil iban a filmar los delitos ultrajantes que cometía el hombre. Ellas tenían conocimiento de que para poder capturar las imágenes que les iban a servir de prueba, la pequeña tendría que someterse nuevamente a una sesión de terror con el victimario. Sabiendo las horas de sufrimiento que iba a enfrentar, la víctima “se sometió voluntariamente al abuso para lograr credibilidad”.
En este marco la hija del hombre que cometía los abusos dejó grabando la cámara y se fue de su casa. Fue en ese momento cuando el abusador atacó por última vez y las imágenes quedaron capturadas en la notebook. Más tarde todo el material fue entregado a la familia, que fue la que denunció el hecho. El presunto agresor quedó procesado con prisión preventiva. Según quedó asentado en la causa, el hombre utilizaba siempre el mismo recurso de enviar a su hija a hacer mandados para quedarse a solas con su amiga, a quien “le manoseaba los genitales”.
“Tales sucesos se produjeron a lo largo de todo un año hasta que la propia hija presenció uno de ellos y decidió, junto a su amiga, obtener pruebas del hecho”, señaló la fiscal. A su vez, expresó que la “valiente” acción de esta niña debe servir no sólo para que “se haga justicia, sino para que la sociedad tome conciencia de que estas cosas pasan con más frecuencia de lo que creemos y que los niños no mienten, no inventan”. Apeló, además, al compromiso de denunciar ante una situación de maltrato “porque estos hechos abusivos marcan la vida de los niños para siempre”.
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