Neuquén nacía como ciudad y tenía zona roja

Casas de tolerancia y despachos de bebidas formaban el circuito de sexo y diversión a comienzos del siglo XX.

PABLO MONTANARO
montanarop@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
Dos años después de que la capital provincial fuera trasladada de Chos Malal a Neuquén, el 22 de mayo de 1906, el primer concejo municipal, presidido por Pedro Linares, aprobó una ordenanza que legislaba la actividad de las casas de tolerancia (como se llamaba entonces a los burdeles) donde argentinas, francesas, inglesas y rusas ejercían la prostitución, que desde hacía unos años antes se realizaba en forma clandestina en estos lugares, así como también en los despachos de bebidas.

Según Graciela Boschi, quien investiga la actividad prostibularia desde comienzos del siglo XX en Neuquén, en esa época había cuatro casas de tolerancia y varios despachos de bebidas que satisfacían los deseos de hombres solteros, empleados, jornaleros, policías y ferroviarios.

El concejo municipal había reglamentado el lugar que debían ocupar estos ámbitos de diversión nocturna delimitado por las calles Sarmiento, San Luis, Ingeniero White (hoy Lastra) y Alcorta.

Petrona Manrique, una chilena que llegó a Neuquén antes del 1900 con su hijo de 5 años, fue la regentadora (propietaria) de la primera casa de tolerancia registrada que funcionaba en la calle San Luis. "Petrona compraba chicas en Buenos Aires y en Córdoba, y las traía a trabajar acá. También contaba con una inglesa en su plantel", indicó.

María Roger, María Romero y Lina Biorky estaban al frente de las otras que funcionaban cerca de los despachos de bebidas que eran lugares clandestinos como el de Tránsito Cuenca en la calle Alcorta. "En los despachos las chicas trabajaban en la ilegalidad porque no estaban anotadas en los registros y por ende no tenían libreta sanitaria", señaló.

Las propietarias de las casas de tolerancia estaban muy bien consideradas por las autoridades municipales porque abonaban religiosamente sus impuestos y por lo tanto incrementaban sus arcas y contribuían a sostener los primeros servicios y obras de una ciudad que comenzaba a crecer. Se decía que los ingresos por los "permisos de bailes" eran la tercera parte del dinero anual que se recaudaba en la comuna.

Ante la necesidad de poner en marcha diversas obras y preocupados por la falta de recursos, en septiembre de 1914 los concejales decidieron bajar ese impuesto. "Los concejales coincidían en que estas mujeres eran las contribuyentes más eficaces para los ingresos del municipio que en aquel tiempo pasaba por una crisis, según ellos 'espantosa'", explicó Boschi. Finalmente, con el aval de los concejales entre los que estaban Abel Chaneton y Linares, se redujo el pago de 80 a 50 pesos por mes.

Las prostitutas, según la investigación que realizó Boschi, cobraban 5 pesos la media hora con el cliente y 20 pesos si pasaban la noche. En tanto, en los despachos de bebidas cobraban 20 pesos por mes "porque eran empleadas, no pupilas". "Del dinero que cobraban no les quedaba nada porque la dueña del negocio les descontaba la ropa, el alquiler y la bebida".

Boschi comentó que las mujeres que trabajaban en los despachos de bebidas por lo general "habían sido echadas de las casas de tolerancia porque eran enfermas sifilíticas".

MALA VIDA
La Francesa, prostituta y punguista

La Francesa era una de las prostitutas más buscadas por los hombres para pasar un rato de diversión y sexo. En realidad se llamaba María Elena Ferrari y había llegado a Neuquén en 1912 proveniente de Buenos Aires. Trabajó tres años en la casa de tolerancia de Petrona Manrique, luego se fue a probar suerte a Zapala, donde estuvo algo más de un año para volver a Neuquén e instalarse en el despacho de bebidas de María Romero.

Pocos sabían que esta joven mujer además de ofrecer su cuerpo le gustaba quedarse con lo ajeno y que por ello había caído presa en Ranchos, Provincia de Buenos Aires.

Una noche, un hombre que trabajaba en el embalse de la Cuenca Vidal (lago Pellegrini) eligió a la Francesa, quien lo emborrachó y le robó 370 pesos y un reloj de bolsillo con cadena de níquel. "El hombre se despertó y se dio cuenta de que le faltaba la plata y el reloj. Las compañeras de la Francesa declararon ante la policía y le echaron la culpa", cuenta la investigadora Graciela Boschi.

Continuación
Investigará sobre el Barrio Gris

La investigación de Graciela Boschi se extiende desde comienzos del siglo XX hasta 1936, año en que se aplicó la ley de Profilaxis de Enfermedades Venéreas en el territorio nacional.

Graciela Boschi cursa el último tramo de la Licenciatura en Historia y su tema de tesis es el desarrollo de la prostitución en Neuquén. "La prostitución también forma parte de la construcción de una sociedad", consideró.

En breve comenzará a investigar sobre el llamado Barrio Gris, el lugar donde se establecieron las casas de tolerancia a partir de la década del 40, donde actualmente está ubicado el barrio Belgrano.

Las orgías de Sara que escandalizaban

NEUQUÉN
En un trabajo titulado "Pobres, borrachos, enfermos e inmorales. La cuestión del orden en los núcleos urbanos del Territorio del Neuquén (1900-1930)", el historiador Daniel Lvovich aborda la cuestión de la política de control de los espacios del ejercicio de la prostitución, que se refleja en la clausura de boliches en donde se la ejercía ilegalmente "justificando la medida en razones de alta moral".

El Concejo Municipal decidió instituir un radio en el que se ubicarían todos los prostíbulos "por razones de moral pública". El texto del acta (según el Archivo Municipal de Neuquén, Libro Copiador, Nº2, f. 161) explica que de esta manera "se evitarían situaciones como la protagonizada por Sara Bordegaray, que con sus continuas orgías y excesos tiene escandalizada a la gente honesta de este barrio, por lo que pido al señor jefe quiera tener a bien hacer vigilar la casa de la referida Sara, y si es posible, incitarla a mudarse a otro barrio, por convenir así a la moral pública".

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