El clima en Neuquén

icon
29° Temp
30% Hum
La Mañana argentino

Alquitrán: la primera revista de historietas de Neuquén

La capital provincial tuvo el primer envío de este tipo en la Patagonia en 19. Su recuerdo sigue vigente.

El nombre “Historieta” parece ser argentino, como tantos inventos originales que dan cuenta de nuestra identidad. En otros países de la conoce con nombres más complicados, los españoles los llaman “Tebeos”, los italianos “Fumetti”, los japoneses “Manga”, los venezolanos “Comiquitas” y los anglo-sajones “Comic”.

En Argentina existe una prolífica tradición de dibujantes, guionistas y editoriales dedicadas en forma exclusiva y exitosa al género. Se considera que la primera revista íntegramente dedicada a las historietas fue la revista argentina “El Tony” de Editorial Columba publicada en el año 1928.

Neuquén, según el sitio web especializado en historia de la historieta, fue la primera ciudad patagónica en publicar una revista de historietas: “Alquitrán se comenzó a editar en 1989 en la ciudad de Neuquén; Duendes del sur en 1991 en Comodoro Rivadavia. La primera se transformó en la primera revista de historietas de Patagonia y la segunda en la primera de Chubut”.

Enrique Alfonso, docente, dibujante y creativo, fue uno de los fundadores aquella primera publicación y contó a LMNeuquén que el origen de la revista se dio cuando empezó a participar en la revista de ATEN, siendo el Jefe de Arte y diseñador de la revista.

alquitran 4.jpg

"Junto a un grupo de personas que teníamos la inquietud de hacer otra revista. Uno de mis compañeros Ricardo Coniglio, escultor de acá de Neuquén y dibujante de nuestra publicación, me puso en contacto con Mario Tondato y a su vez con un grupo integrado por varios estudiantes de la Universidad del Comahue, entre los que estaba Víctor “Verugo” Lincoln. También integraban el grupo original un grupo de estudiantes del ciclo superior del CPEM 18 que cursaban materias con el profesor Alejo Carbonell. Esas primeras reuniones cristalizaron en 1989 la creación de la Revista Alquitrán", recordó.

Otras publicaciones del momento, como la de los estudiantes del CEM N° 15 de Cipolletti, Alcatraz, editada entre los años 1985 y 1988, fueron base de algunos artículos de Alquitrán.

"A la revista se fue sumando más gente y pudimos sacar la primera publicación, que fue en realidad el “número cero” y que presentamos en La Pérgola de Neuquén, en pleno centro frente a la Municipalidad. Después se sumó Carlos Vilches, que fue uno de los continuadores del proyecto hasta su finalización, junto a otros como la poeta Maqui Corvalán, Walter Reynoso y mucha gente más. No era sólo una revista de historietas, además publicábamos poesías, cuentos y “cuentorietas” que es un género mixto de ambos géneros", agregó el creador.

"Lo interesante no es en sí cuantas revistas se publicaron, sino que, con cada número nuevo, que nos demandaba unos seis u ocho meses elaborar, debido más que nada a la falta de recursos económicos para poder realizarlo, realizábamos una muestra callejera que generaba toda una efervescente participación de muchos jóvenes de los colegios secundarios que eran quienes voluntariamente se ofrecían para distribuirlas en sus colegios. Además, contábamos con un puesto en la Feria en el que vendíamos la revista, es decir, una muestra cultural que iba más allá de la publicación del número, con espectáculos, proyección de audiovisuales y demás. Yo dejé de participar del equipo de producción después del cuarto número", dijo Alfonso.

La revista se dejó de publicar, pero en realidad, significó la continuidad de otros proyectos de cada uno de sus integrantes, como fue el caso de la revista El Fermento. En el año 1992 se hizo una exposición en la Municipalidad de Neuquén en la que se exhibieron todas las publicaciones que habían estado rondando por aquella época en la Patagonia. Es indudable la influencia de la Revista Fierro qué, a nivel nacional, además de ser la impulsora de numerosos talentos, representaba una mirada crítica a la producción local de historietas y en cuyas páginas se mencionó elogiosamente el compromiso la línea editorial de nuestra revista.

alquitran2.jpg

Es para destacar que las tapas de los tres primeros números se hicieron enteramente a mano. La portada del número cero quedó en el recuerdo de mucha gente porque se imprimieron con pintura asfáltica, lo que hacía que la revista se pegoteara. A la gente se le manchaban los dedos cuando tomaban la revista con alquitrán, por eso el nombre de la revista. El slogan de la revista era “Tinta densa neuquina”, una idea de Mario Tondato, artista, creador audiovisual y reconocido cineasta de la región.

“Cuando me propusieron participar de la revista Alquitrán yo ya estaba haciendo historieta y me pareció fantástico formar parte de ese staff entre los que recuerdo entre muchos otros a Charly Vilches, Humberto Bass y Fabio Barrone. Más tarde se sumaron Andrés Zerneri, hoy un gran escultor, Jorge Alderete que hoy es médico, está viviendo en México y es uno de los diseñadores más importante de toda Latinoamérica, el Gran Muralista Chelo Candia y Manuel Gutiérrez que firmaba como "Waccio Zkatter", recordó Tondato.

"En aquel entonces eran las épocas finales del alfonsinismo y éramos muchos los jóvenes que teníamos ganas de contestarle al sistema, Nuestra idea era muy antisistema y contracultural, fue creo, uno de los primeros movimientos, o atisbo si querés, que encendió la chispa del undeground acá en Neuquén. Como estábamos también en contra de la industria tratábamos de hacer un producto artesanal. No había un solo ejemplar igual al otro, todos los números eran diferentes y tratábamos de hacer todas las tapas a mano", agregó.

Tondato contó que para las ediciones se usaban todo tipo de técnicas, pinturas con las manos, utilizando distintos materiales hasta placas de radiografías. "Cada número íbamos cambiando. Teníamos la impronta de estar en contra de todo lo solemne, incluso de las bellas artes", dijo.

Alquitrán se publicó entre 1989 y 1992 y con una frecuencia bastante particular porque "costaba mucho juntar la guita", recordó Tondato. "Teníamos contacto con otras publicaciones similares de la Patagonia, por ejemplo, en Comodoro Rivadavia estaba Alejandro Aguado con sus Duendes del Sur, con gente de Bahía Blanca y demás con los que hicimos varias muestras en conjunto”, añadió.

alquitran 5.jpg

Por su parte, Charly Vilche, otro de los creativos integrantes del staff de la revista, comentó que fue convocado para participar por Ricardo Coniglio, que era cercano al grupo. "Él se había bajado del proyecto sugiriéndole al resto mi nombre. Conocí al grupo precisamente en la muestra presentación de ese número en "La Pérgola" frente al cine Español. Llegamos a armar un lindo “Tridente Historietil Patagónico” con la Revista Zooilógico de Bahía Blanca y la Duendes de Comodoro Rivadavia", dijo.

La revista se dejó de publicar por razones de inviabilidad material, de sostener el proyecto, en medio de un contexto socio económico, que tampoco lo favorecía. "No éramos muy emprendedores en la acepción más millennials, ni teníamos contactos -ni deseos de tenerlos- con esferas oficiales o institucionales", agregó.

"El presente es distinto, no solo para la Historieta, también para las publicaciones gráficas en general. El papel está reservado para los libros y creo que cada vez será más así. De hecho, muchos artistas ya casi solo bocetan lápiz sobre papel. Y se da el acabado final en digital. Yo no he podido, ni querido ir tanto por ahí, me gusta más el formato clásico de originales acabados en papel. De todas formas, los formatos digitales de publicaciones son algo “alucinante”, permiten publicar laburos con una inmediatez, economía de recursos y llegada a distintos públicos impresionante. Aunque, los “primitivos” nos activamos al toque. Un fuego, un mamífero despellejado sobre las brasas, un poco de bebidas espirituosas sin exceso, una mesa y le encontramos la vuelta. El secreto es desearlo al unísono y con suficiente fuerza", sostuvo.

alquitran 5.jpg

VIlche recordó que su fue con Alquitrán, a la que define como su primer amor y mayor orgullo. "Todo lo demás es currículum, genial, pero otra cosa. Luego trabajé en el Suplemento Sintaescoch, del Diario del Neuquén, gracias a Efraín Castro "Tornillo", mi primer “Sensei” del humor gráfico, quién también publicó en el último número de Alquitrán. Luego colaboré en La Mañana del Sur muchos años, en la revista de CALF y en la Revista Mate Amargo de Buenos Aires. Hoy dicto un taller para niños en el oeste neuquino y publico mis laburos en mis redes sociales”, contó.

Discriminada por los críticos academicistas como un arte menor la historieta resiste y se transforma. Quizás porque cuando éramos chicos era lo primero que leíamos en un diario, cuando nos apresurábamos a dar vuelta las tapas de noticias, para rencontrarnos con las tiras cómicas. Tal vez porque cuando crecimos y comprendimos su valor las retiramos de las pilas de lectura de los baños y las rescatamos para nuestras colecciones. A lo mejor porque sabemos que sobrevivirán como lenguaje de animación, independiente de toda tecnología, el día que la última luz se apague.

Te puede interesar...

Leé más

Noticias relacionadas