El clima en Neuquén

icon
23° Temp
53% Hum
La Mañana emprendimiento

Dulces La Lucy: el emprendimiento que nació de una hija que ya no está y que hoy sigue gracias a su madre

Tras la jubilación de su madre, Luciana la empujó a levantarse y hacer dulces. Hoy Liliana sigue adelante en su honor.

El aroma de las frutas que hierven a fuego lento, frascos aguardando ser llenados y una cocina en movimiento. En esa escena cotidiana hay una historia que excede lo gastronómico: la de una madre que perdió a su hija y encontró en el emprendimiento que construyeron juntas la forma de mantenerla presente.

Liliana Núñez tiene 62 años y durante gran parte de su vida trabajó como maestra jardinera. Nació en San Juan, pero junto a su marido decidieron instalarse en Neuquén hace varias décadas, en busca de un mejor futuro para sus nueve hijos. Entre el trabajo, la crianza y una rutina intensa, la jubilación trajo consigo días más calmos.

Fue en ese momento, cuando el ritmo cambió y el silencio empezó a pesar, que apareció el impulso de su hija Luciana. Con insistencia y ternura, la empujó a levantarse y volver a hacer: así nacieron los primeros dulces caseros que darían origen a Dulces La Lucy.

Los inicios del emprendimiento

"Me pinchó mucho para que yo saliera de la cama", recuerda Liliana. A Luciana, la mayor de sus hijas, no le gustaba ver a su madre apagada: "Mami, no podés estar acostada, levantate y hacé algo. Tenés una planta de damasco en el patio, ¿por qué no hacés dulce?", le solía decir. Ese fue el punto de partida.

Dulces de la Lucy- Liliana continua el legado de su hija (2)

Lo que empezó como una excusa para sacarla del encierro pronto tomó forma propia y se convirtió en un proyecto conjunto. Luciana, que ya tenía su propio emprendimiento de pastelería, comenzó a pedirle sabores específicos para sus preparaciones. "Ella me hinchó tanto para que lo hiciera", recuerda Liliana con una sonrisa en su voz y agrega: "La mayoría son de damasco, y otros dulces más. Y así empecé".

dulces la lucy (3)
Creaciones de Luciana hechas con dulces caseros de su mamá.

Creaciones de Luciana hechas con dulces caseros de su mamá.

Al mismo tiempo, empezaron a mostrar el trabajo en redes sociales y los primeros clientes aparecieron. Agustina, otra de las hijas, vio ese proceso de cerca: "Entre las dos crearon algo sin querer. Mi mamá estaba bien y mi hermana también. Era como matar dos pájaros de un tiro", dice.

Una historia atravesada por la cocina

Mucho antes de que los dulces empezaran a venderse, la cocina ya ocupaba un lugar central en la vida familiar. En su tierra natal, Liliana creció rodeada de conservas, comidas caseras y las reuniones alrededor de la mesa. En la casa de su madre —Lucy, la abuela que terminaría dándole nombre al emprendimiento— se compartían recetas y secretos que hacían especial a cada preparación.

Dulces de la Lucy- Liliana continua el legado de su hija (5)

Ese legado quedó impregnado en la familia. Viajar a San Juan era volver a esos encuentros abundantes, a las ollas grandes y a una forma de cocinar que se transmitía de generación en generación. Liliana creció en ese entorno y, con el tiempo, llevó esas prácticas a su propia casa, donde la cocina también se volvió un espacio de encuentro.

dulces la lucy (9)

Luciana heredó y transformó esa tradición. Desde chica mostró interés por la gastronomía y terminó desarrollando una fuerte vocación por la pastelería. Su talento la llevó a participar en distintos eventos y espacios del rubro, donde no solo se destacó por su técnica, sino también por su capacidad de innovar. En uno de esos encuentros, incluso, logró sorprender con una receta de macarons elaborados con harina de piñón, un producto típico de la región, que se robó todos los elogios de grandes chefs.

Una vida de lucha y pasión

La historia de Luciana estuvo marcada por una fortaleza poco común. A los 11 años fue diagnosticada con una enfermedad renal que la acompañaría toda su vida y que implicó decenas de cirugías, tratamientos constantes y dos trasplantes. A ese recorrido se sumaron otras complicaciones de salud, como hepatitis C y diabetes, derivadas de los mismos procesos médicos.

dulces la lucy (2)

Sin embargo, nada de eso definió sus ganas de hacer. Quienes la conocieron coinciden en que su energía parecía ir en otra dirección: trabajó durante años, se involucró en proyectos solidarios y encontró en la pastelería un espacio propio donde desplegar su creatividad. Cocinar no era solo un oficio, era su forma de vivir.

Los niños eran su debilidad. Ella no podía ser mamá, y quizás por eso en cada proyecto que los tuviera como protagonistas, siempre estaba al pie del cañón.

dulces la lucy (11)

Durante años Luciana participó en eventos gastronómicos, organizó encuentros y supo ganarse un lugar en un ambiente exigente. Tenía un don especial para crear y, al mismo tiempo, una obsesión por la calidad. Pero, sobre todo, encontraba su mayor recompensa en la reacción de quienes probaban sus preparaciones. “Su recompensa era ver feliz a la gente”, recuerda su hermana.

WhatsApp Image 2026-03-26 at 14.49.43

Aun cuando su cuerpo empezó a marcar límites, nunca dejó del todo ese mundo. Adaptó sus tiempos y buscó nuevas formas de seguir activa. El 13 de septiembre del año pasado, a los 42 años, Luciana falleció.

El golpe y la decisión de seguir

Después de su muerte, todo se detuvo. La familia estaba devastada y con el emprendimiento también hubo dudas. "Estaban negados, muy enojados con todo", explica Agustina. Pero con el tiempo, algo fue cambiando.

Dulces de la Lucy- Liliana continua el legado de su hija

Fue entonces cuando entendieron que seguir tenía sentido, y no solo como homenaje. "A mi hermana le encantaba verlos bien", dice Agustina. "Entonces ahora están re motivados, aún más". Hacer dulces dejó de ser solo un proyecto y se convirtió en una forma de tenerla presente. "Es por eso que mi mamá sigue, por recuerdo a ella, porque es lo que ella querría".

Dulces de la Lucy- Liliana continua el legado de su hija (3)

La familia entera acompaña ese proceso. Incluso cuando a Liliana le toca ir a las ferias, nunca va sola. Su marido —que al principio aceptó a regañadientes la inversión inicial que implicaba— con el tiempo se convirtió en un sostén clave: la traslada, la ayuda con la logística y se encarga de algo fundamental, ser el catador oficial que degusta cada producción antes que nadie. “Yo me empalago”, explica Liliana. “Así que él se sacrifica por el emprendimiento”.

Una vida que no se detiene

La fortaleza de Liliana se fue forjando con el tiempo, frente a distintas pruebas: a lo largo de su vida sufrió dos ACV y convive con un síndrome de coagulación que implica controles constantes. Sin embargo, nunca dejó de trabajar ni de sostener a su familia. Ni siquiera en los momentos más duros.

dulces la lucy (10)

Hay una imagen que lo resume mejor que cualquier otra: Luciana internada, en quirófano, y Liliana en el museo de bellas artes haciendo una capacitación. "Apenas salí llamé para saber cómo había salido de la cirugía", recuerda. "Y cuando me dijeron que estaba bien, ahí me quedé más tranquila". Era lo que Luciana le pedía: que no se encerrara, que siguiera adelante, que aprendiera. Y Liliana le hacía caso, aunque le costara.

Esa misma energía es la que hoy la mantiene en movimiento. Sigue recorriendo proveedores y cuidando cada detalle del proceso. “Eso lo aprendí de Luciana”, dice, sin grandes palabras.

Dulces con sabor a familia

El producto que hoy llega a las mesas del Alto Valle es el resultado de años de escucha y ajuste. Liliana trabaja con fruta fresca de primera línea, como siempre le insistía Luciana: “Mamá, vos tenés que trabajar con lo mejor”. Esa idea se mantiene en cada decisión, desde la materia prima hasta la elección de los envases.

dulces la lucy (1)

Con el tiempo, los mismos clientes fueron ampliando la carta. Si alguien sugería un sabor o pedía algo que no estaba, Liliana lo intentaba. Así fue incorporando nuevas variantes, sin perder el carácter artesanal. En ese camino también desarrolló una línea de dulces sin azúcar, pensada para personas con diabetes.

Hoy los productos se venden por Facebook, dan sus primeros pasos en Instagram, @dulces.lalucy, y aparecen en ferias locales. Pero también viajan: clientes de Buenos Aires y otras provincias hacen pedidos habituales, e incluso un ex compañero del secundario de Liliana los lleva como regalo en sus viajes por el mundo. "En vez de llevar algún presente material, lleva un dulce", cuenta Liliana.

dulces la lucy (7)
Dulces que viajan por todo el mundo.

Dulces que viajan por todo el mundo.

Es difícil no ver en ese detalle algo más que una anécdota. Los dulces que nacieron de una planta de damasco en el patio, de una hija que no quería ver a su madre tirada en la cama, hoy cruzan fronteras. Llevan el nombre de la abuela Lucy, la historia de Luciana y la mano de Liliana.

"Mi dulce está por todo el mundo", dice, con una sonrisa que mezcla orgullo y nostalgia. Y en esa frase, sin proponérselo, resume todo: lo que se perdió, lo que se construyó y lo que, de alguna manera, sigue creciendo.

Te puede interesar...

Leé más

Noticias relacionadas