Condenaron a un narco que manejaba un "kiosco" en Rincón de los Sauces
Tendrá una pena de prisión efectiva. También se lo condenó por la tenencia ilegal de armas, halladas en la vivienda allanada.
Un joven narco que manejaba un kiosco de droga en Rincón de los Sauces admitió su responsabilidad y fue condenado este último jueves a una pena de prisión efectiva mediante un proceso abreviado. Un allanamiento permitió secuestrar droga de su domicilio y las pericias contables sumaron como evidencia ingresos millonarios por la venta ilegal.
Se llegó a la condena a partir de la acusación del asistente letrado Pablo Jávega, que señaló a Marcelo Andrés Bengolea por comercializar estupefacientes en una vivienda de Rincón de los Sauces. Según la investigación, dirigía la actividad de venta de drogas desde ese domicilio, donde además se hallaron armas de fuego.
La imputación fiscal fue respaldada por múltiples evidencias, entre ellas transferencias realizadas a su nombre a través de billeteras virtuales, testimonios de compradores y pericias técnicas.
Según la investigación, en el domicilio de la localidad petrolera funcionaba un punto de venta donde los compradores ingresaban por el patio y adquirían cocaína mediante pedidos que realizaban a través de una ventana, pagando en efectivo o por transferencia. Testigos indicaron que el gramo de la sustancia se vendía entre 14.000 y 15.000 pesos y que las ventas eran constantes durante todos los días de la semana. Durante tareas de vigilancia, se registraron más de 60 movimientos compatibles con comercialización en poco más de un mes.
El narco registraba ganancias millonarias
En un allanamiento realizado en septiembre, se secuestraron de la vivienda más de 27 gramos de cocaína, dos armas de fuego (una pistola 9 mm y un revólver calibre 38), balanzas con restos de sustancia, celulares, anotaciones vinculadas a la venta y cerca de un millón de pesos en efectivo. Las pericias confirmaron que la droga tenía una pureza promedio del 66% y equivalía a más de 140 dosis.
Además, el análisis de teléfonos celulares permitió reconstruir la organización: Bengolea controlaba la actividad, fijaba precios, autorizaba ventas —incluso a un menor de edad— y recibía las ganancias. Una pericia contable determinó que, solo entre julio y agosto, se registraron transferencias por más de 48 millones de pesos a sus cuentas.
El hecho fue calificado como comercialización de estupefacientes doblemente agravada —por la intervención de varias personas organizadas y por la utilización de un menor— en concurso real con tenencia ilegal de armas de fuego de guerra.
En el marco de un acuerdo de juicio abreviado realizado el jueves, el imputado reconoció su responsabilidad. El tribunal valoró como atenuantes la falta de antecedentes penales, su edad (22 años) y la admisión de los hechos; y como agravantes, la magnitud de la actividad, la intervención de un menor y la presencia de armas.
Finalmente, la jueza Carina Álvarez dictó la responsabilidad de Bengolea por la figura requerida por la acusación y el pedido de pena acordado, fijado en 6 años de prisión efectiva y la inhabilitación para portar armas, junto con una multa de 60 unidades fijas por 12 años. También se ordenó el decomiso del dinero secuestrado y la destrucción de la droga.
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