La catástrofe climática en el sur no tiene, hasta ahora, un correlato con la asistencia ni con los suministros que la magnitud del problema requiere de parte del gobierno nacional.
A la par que el fuego avanza descontrolado por los bosques patagónicos empiezan a quedar al descubierto las dificultades operativas, de recursos y financiamiento para el combate de incendios forestales y todas las miradas apuntan al gobierno nacional.
Desde los bloques de la oposición en el Congreso denunciaron esta semana que el Presupuesto 2026 hizo un recorte de 69% de partidas al Sistema Nacional de Manejo del Fuego y una disminución de 5.100 a 3.100 de horas de vuelo de los aviones hidrantes aun cuando los datos de los incendios del verano anterior advertían que se consumieron 32 mil hectáreas de bosques nativos, según cifras que difundió la organización Greenpeace.
No es menor la situación en bosques de jurisdicción federal como el Parque Nacional Los Alerces y el Parque Nacional Los Glaciares donde también se declararon focos de magnitud en los últimos días y las imágenes que se pueden ver de esos sitios son tan dantescas como las de Puerto Patriada.
Greenpeace señaló que Parques Nacionales tiene solamente 400 brigadistas para la lucha contra el fuego pese a que precisarían al menos 700 para atender 5 millones de hectáreas en todo el país. Los recortes también afectan a ese organismo de una manera dramática.
Emergencia
Diputados nacionales de la Patagonia pidieron la declaración de la emergencia ígnea y ambiental en las provincias de la región y que se destraben Aportes del Tesoro Nacional (ATN) para hacer frente a los requerimientos en el combate del fuego. Por el momento, no hay respuesta y se teme que el proyecto ni siquiera pueda tratarse a la brevedad en el recinto.
El gobierno de Javier Milei viene con una deuda abultada en materia ambiental, un área a la que no le asignó el interés que la situación amerita, al punto que retiró el control del manejo del fuego de Medio Ambiente al Ministerio de Seguridad, cuya competencia en la materia parecería ser por lo menos objetable.
El panorama se presentaba complicado desde el invierno en el país a causa de las sequías y el agravamiento de las consecuencias del cambio climático, fenómenos por los cuales Neuquén tuvo que solicitar la emergencia a Nación para el sector agropecuario y productivo.
Por ahora la provincia no tiene que afrontar incendios como los del año pasado en la zona del Parque Nacional Lanín -hasta este viernes había focos activos controlados-, no obstante, la situación es de alerta extrema en momentos que el movimiento turístico tiene una fuerte concentración de gente en la zona sur y de los lagos.
Situaciones de alta gravedad como las actuales en la amplia zona geográfica forestal argentina requerirá una mirada realista de parte de las autoridades nacionales, más temprano que tarde, y un cambio de actitud frente a un férreo dogmatismo en materia ambiental.
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