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La Mañana Pesca

La mujer que hace historia en la pesca neuquina y que busca inspirar a otras

Mabel Rojas contó cómo llegó a destacarse en la prueba para conseguir la habilitación de guía provincial, una actividad que parece reservada para los varones.

Aún con escalofríos adrenalínicos erizándole la piel, Mabel Rojas no termina de caer. Hace unos días logró convertirse en guía de pesca deportiva, un objetivo que el año pasado -por muy poco- le fue esquivo y que hoy le abre una puerta laboral conectando directamente con su pasión y su cable a tierra.

La alegría es doble dado que, con un muy buen puntaje logró destacarse entre los 19 varones que también aprobaron la evaluación teórica-práctica del Tribunal Especial de Pesca Deportiva de la Provincia del Neuquén, conformado por representantes del Parque Nacional Lanín, el Ministerio de Turismo, el Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (CEAN), la Cámara de Guías de Profesionales de la Pesca Deportiva y el Cuerpo Guarda Fauna de Áreas Naturales Protegidas. Mabel no solo se encuentra entre las tres únicas mujeres postulantes a lo largo de los últimos 16 años, sino que además estuvo en el podio de las mejores calificaciones.

A una semana de rendir el examen práctico en las costas del río Limay del balneario La Herradura, Mabel recordó aquellas primeras salidas familiares en la cordillera que le regalaron un primer contacto con el universo pescador.

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"Desde muy chica me gustaron las actividades que se hacen al aire libre, en la montaña sobre todo. La pesca la descubrí por mi viejo que me llevaba en las salidas que hacía con mis tíos. Yo soy la mayor de los primos y era como 'el varón de la familia', entonces siempre estaba metida con ellos. Íbamos a Villa Traful, Limay Medio y pescaban con trolling, embarcados. En esa época yo tendría 8 o 9 años y no me gustaba mucho porque se mataba a los peces para comer. Eso era normal en esa época", contó la mujer de 43 años hoy defensora a ultranza la pesca deportiva "con prácticas de bajo impacto en el medio ambiente".

"Nuestro lema es cuidar nuestro trofeo lo más que podamos. Tenemos que tratar de realizar nuestra actividad casi sin alterar el ambiente, sin dejar rastros de que estuvimos. La pesca con mosca lo que trata de hacer es capturar el pez, generándole el menor estrés posible", remarcó haciendo mención a la filosofía con la que encara su pasión hoy y el contraste de ese primer acercamiento durante la infancia.

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Con el recuerdo de aquellas travesías, Maby se alejó de la caña. "No la había pensado como opción porque, además, no hay muchas mujeres que pesquen", comentó, para luego contar que se enamoró del deporte años más tarde, luego de conocer a su pareja.

"Guillermo (Chandía), es instructor y empezó a insistirme para que intente", deslizó. Así fue como a partir del 2018, luego de los primeros tiros en el río Malleo, Junín de los Andes, Maby comenzó a agarrarle el gustito no solo a la conexión con la naturaleza y la desafiante lucha con el animal, sino también a "todo el folclore" implicado en una salida: desde la preparación de las moscas y los elementos, hasta el viaje, la comida y el momento a compartir en forma grupal.

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Bastó con lanzar para quedarse enganchada con la actividad. "Me acuerdo que pesqué una truchita chiquita. Estuvo re buena la pelea, la sensación... como que me emocioné, sentí mucha adrenalina", rememoró.

"Lo que más me enamoró es el vuelo de la línea cuando casteás es un poema. Al margen de que lo hagas bien o mal, el simple vuelo de la línea, la curvatura de la caña, es muy bello", subrayó.

A partir de ahí comencé a involucrarme cada vez más. Soy un bastante intensa y todo lo que hago, lo tengo que hacer a pleno. Así que me metí de lleno con eso. Fui a capacitarme y a fines del 2019 ya estaba practicando todas las modalidades de pesca y siempre tratando de saber más", manifestó.

Uno de los principales señuelos fue el contraste entre ese oasis de tranquilidad que encontró con su trajín diario. "Trabajo en una compañía de seguros y nadie que se acerca ahí llega con algo positivo, siempre llegan con problemas. Así que la pesca me ayudó también a salir de ese estrés", destacó.

Del hobby a trabajar de lo que más le gusta: la pesca

Con el carnet de prestadora turística en sus manos, Maby ya comenzó a planificar junto a su pareja excursiones de pesca para ofrecer al público en general, sin abandonar su otra fuente laboral.

"Armamos una empresa que se llama Patagonia Guía para ampliar un poco más el espectro de las salidas de pesca en la provincia de Neuquén y cubrir una parte que falta: brindar capacitaciones de pesca a mujeres y familias con chicos. La idea es poder salir con un grupo diversificado y que yo pueda asistirlo", explicó.

"Yo estoy habilitada para hacer salidas de vadeo, es decir, de costa en todas las modalidades de pesca como hundimiento, flote y con ninfa. Las salidas pueden ser de tres días, si por ejemplo vamos a Aluminé o a la cordillera, o en el día si vamos a Arroyito o Piedra del Águila", precisó.

Contagiar la pasión para sumar mujeres a la pesca

"Ojalá que a partir de mi experiencia se presenten otras chicas. Hay que salir del prejuicio que esta es solo una actividad de hombres. La realidad es que cualquier actividad deportiva la puede desarrollar cualquier persona, por eso mi mensaje es que se acerquen a los espacios que hay, muchas escuelas de pesca con mosca incluso son gratuitas. Es verdad que el equipo es costoso, pero no es mucho más caro que una bicicleta, un par de rollers", señaló antes de intentar poner en palabras algunos aspectos más atractivos de su experiencia y sentir para transmitirlo a otras mujeres que no se animan a intentarlo o bien que nunca se lo plantearon como posibilidad.

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En la pesca todo se disfruta, implica además saber de un montón de cosas, tener una lectura diferente del río. Hoy me paro frente al río y veo otras cosas que antes no veía: estructuras, rice de comida, comportamientos. A mi, por ejemplo, me gusta la fotografía, así que cuando estoy pescando veo instante, paisajes para fotografiar. Es un cable a tierra literal", remarcó.

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