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Raíz local, proyección global y tecnología: las claves que dejó la Experiencia Endeavor Patagonia

Los emprendedores de la región se dieron cita en Neuquén para inspirarse con historias de éxito y consejos clave para dar el salto en sus proyectos. Lecciones de coraje, resiliencia y adaptabilidad.

Con más de 1300 asistentes que se dieron cita este jueves en el Centro de Convenciones Domuyo, la Experiencia Endeavor Patagonia tuvo este 2026 una de sus ediciones más convocante. Con charlas masivas, clases y espacios de mentoreo, el encuentro buscó impulsar el potencial emprendedor de cientos de personas que buscan convertir sus ideas en un proyecto próspero de negocios.

Desde las dos de la tarde, decenas de autos comenzar a poblar las áreas de estacionamiento del Domuyo, en la isla 132, que funcionó este año como una renovada sede para un evento que, año a año, supera las expectativas de los organizadores. En un contexto de crecimiento demográfico acelerado, la pasión por emprender parece avanzar también a paso rápido, para dar respuestas a nuevas necesidades y un público con más apertura a las nuevas iniciativas.

En esta edición, más de 1300 personas pasaron por los paneles que incluían voces de emprendedores reconocidos de la escena nacional, así como un panel patagónico en el que los empresarios exitosos de la zona compartían sus historias de vida, sus éxitos y sus fracasos para pintar un paisaje del emprendedurismo en la Patagonia.

Para Alejandro Vázquez, cofundadory presidente de Tiendanube, emprender es atreverse. En su exposición ante una sala colmada, aseguró que no existe un momento ideal para dar el paso y que muchas veces son los valientes los que pueden contar las historias de éxito. En un repaso por su vida empresarial, se refirió con franqueza a esos momentos de crisis en los que estuvo a punto de vender su compañía y también a la decisión de resignar su propio salario mientras esperaba un viento de cola que cambiara sus perspectivas.

"Hoy lo cuento con una sonrisa, pero emprender es una montaña rusa, no hay que romantizar esos momentos difíciles pero muchas veces es necesario adaptarse para sobrevivir", afirmó.

Para Dano Jejcic, director de Avenida Más, emprender se trata también de asumir desafíos y confiar en el valor de las relaciones. En un contexto de transformaciones tecnológicas, encendió una luz alentadora para los emprendedores que ocupaban la sala. Explicó que la Inteligencia Artificial permite resolver necesidades técnicas para que ese proceso de prueba y error que afrontan todos los proyectos incipientes sea más rápido.

"No digo que la IA nos va a reemplazar, pero sí que tenemos acceso a capacidades que antes costaban una torta de plata", aseguró. En este escenario, las nuevas herramientas permiten reducir el tiempo que muchos de los emprendedores dedicaban a programar, diseñar y evaluar los primeros prototipos de sus proyectos.

Con el mismo tono de franqueza habló Eliana Bracciaforte, una emprendedora del mundo Tech que dio sus primeros pasos en Google cuando nadie entendía muy bien cómo ese gigante tecnológico ganaba dinero. Después de avanzar en el mundo corporativo, se animó a dar un salto al vacío y emprender con la plataforma de trabajo independiente Workana, que llegó a manejar 25 mil proyectos para conectar trabajadores freelance con empresas que los requieren.

Su mayor acto de valentía, no obstante, no se dio en el ámbito laboral sino en la forma de concebir su propia identidad. En los últimos años, se definió públicamente como una mujer trans, lo que abrió las puertas de un nuevo desafío vinculado a la docencia, el activismo y las pruebas de innovación en plataformas con Inteligencia Artificial.

"La IA es una oportunidad generacional, porque permite democratizar el acceso a la información, a lo técnico, que antes requería de mucho esfuerzo e inversión", dijo Eliana, que animó a todos los presentes a atreverse a dar el paso que viene pero sin olvidar la premisa principal: ser auténticos.

El empuje patagónico, en tres historias

Uno de los espacios más esperados en Endeavor fue en el Panel Patagónico, con la presencia de tres oradores que mostraron alternativas diferentes para liderar un negocio exitoso.

Juliana del Águila, de Bodegas del Fin del Mundo, repasó el legado de sus ascendentes armenios, que cultivaron vides en el Valle de Ararat hace casi tres décadas y se propusieron llevar la cultura armenia en una copa de vino. Hoy, ella imita el ejemplo con las vides del sur argentino y una bebida que cuenta una historia, que busca transportar en cada botella un pedacito del terruño y de la historia del lugar.

"El vino es una apuesta a largo plazo porque estamos afincados en un lugar, pero tenemos un ciclo anual que cambia año a año los desafíos y nos obliga a empezar de nuevo", dijo y aclaró que hoy, el desafío es sostener la marca, saber contar una historia y llegar a un grupo de consumidores que es cada más pequeño y selectivo.

Matías Scabone, de Armando Medialunas, trabajaba desde chico en el almacén de sus padres y aprendió a hacer panificados de modo casi autodidacta. Desde 2015, se animó a emprender con su hermano Sebastián y con foco en una única especialidad: las medialunas rellenas. Aunque empezaron con su mamá como su primera clienta, hoy ya son una franquicia reconocida, con más de 8 locales en Neuquén y casi 20 que funcionan en Córdoba.

"Uno de los mayores desafíos fue saber acompañar el crecimiento de la marca", dijo. Y agregó que emprender es enfrentarse a miedos que, muchas veces, son propios. "Me acuerdo que abrimos el primer local y dudábamos de si alguien iba a entrar, de si tendríamos que vender algo más que medialunas, cuando la propuestas ya estaba hasta en el cartel", aclaró.

Maximiliano Recchioni no creó una franquicia sino que se animó a encabezar la expansión de una marca mundialmente conocida, como McDonald's, en Neuquén capital. Hoy, con cinco locales de la marca, aclaró que cada apertura incluye un proceso de cinco años y que, en ese trabajo, es fundamental encontrar buenos aliados y aprovechar las herramientas tecnológicas a favor de ese propósito.

"Muchos se acuerdan de su primer trabajo en McDonald's como el que se acuerda del primer novio o de la primera novia", dijo y aclaró que la franquicia se transformó en una especie de escuela para la inserción laboral de muchos jóvenes que hoy tienen carreras corporativas o proyectos propios exitosos.

El intercambio que empuja a crecer

Experiencia Endeavor no es sólo un espacio con charlas inspiradoras de grandes jugadores del mundo del emprendedurismo. Es, en cambio, un refugio para los que tienen una idea y quieren convertirla en un negocio rentable o los que ya transitan esa montaña rusa de empujar sus proyectos en marcha.

Desde la organización aclararon que un 70% de los presentes tienen algún emprendimiento activo. El resto llega con una idea para hacer realidad o son estudiantes que quieren absorber la experiencia de los que ya tienen un negocio de éxito y pueden inspirarlos a seguir sus sueños.

En todos los casos, las experiencias locales y el espacio de mentoreo y networkings se transforman en valiosas herramientas. Los expositores alentaron a los presentes a ser francos, a compartir no sólo sus logros sino también sus obstáculos, a explicar que están pasando un mal momento o que necesitan ayuda para dar el próximo paso.

Y ahí, en las salas del Domuyo puede aparecer también una respuesta: un futuro socio, un proveedor o un cliente que puede causar un giro de 180 grados en las propuesta de negocio para convertir esa idea o ese proyecto pequeño en una empresa próspera, que crezca al calor del crecimiento de la región.

Desde los charlas de café hasta los oradores principales, que incluyeron casos como Kigüi, Koala, Fundación Aiken, o Espartanos, un eje transversal unía el entusiasmo emprendedor: ser resilientes, equivocarse rápido y tomar los aprendizajes pasados cada vez que se vuelve a insistir con valentía.

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