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La Mañana Azul Semeñenko

Salió a caminar con sus perros y encontró el cuerpo de Azul Semeñenko en un desagüe

El primer día del juicio declaró el vecino que encontró el cuerpo descartado de Azul Semeñenko doce días después de su desaparición.

Cristian tenía 28 años cuando, el 14 de octubre de 2025, salió a caminar con su novia y sus dos perros por la zona de Pergamino y Trenque Lauquen, en Valentina Norte. Habían pasado ya dos semanas desde la desaparición de Azul Mía Natasha Semeñenko.

Su testimonio fue de extrema importancia en el juicio por el transfemicidio porque al bordear un canal, un olor fuerte inquietó a uno de los perros. El hombre se asomó y encontró el cuerpo semisumergido de una mujer.

El vecino fue el tercer testigo en declarar este viernes en el primer día del juicio que se realiza por el transfemicidio de la trabajadora estatal y sexual. Frente al jurado popular, reconstruyó con precisión cómo llegó hasta el lugar y qué vio aquella tarde.

Cómo fue el hallazgo del cuerpo de Azul Semeñenko

En octubre del año pasado residía junto a su novia en el barrio Condominio Pergamino ubicado a unos 500 metros de la zona de Pergamino y Trenque Lauquen. Precisamente se habían mudado allí el 2 de octubre, apenas doce días antes del hallazgo.

Contó que cumplió años el 13 de octubre, por lo que el 14 de octubre volvió de trabajar alrededor de las 16 y compartieron una merienda. Luego, como parte de una rutina que habían adoptado con su pareja, salieron a caminar con sus perros. Una de ellas es una border collie.

Primero pensaron en caminar hacia Chivilcoy, pero como en esa zona solían encontrarse con muchos perros, decidieron tomar otra calle. Salieron del barrio, avanzaron por Pergamino y siguieron en dirección a las bardas.

“Empezamos a sentir un olor bastante particular”, relató. En todo momento, por las características del lugar y el movimiento de camiones y vehículos de empresas petroleras, pensaron que podía haber un animal muerto.

"Pero el olor se hizo cada vez más fuerte y la perra comenzó a tironear hacia el borde del canal". Cristian contó que le llamó la atención que tuviera tanta insistencia para bajar hacia el agua y pensó que quizás quería perseguir a un pato. Entonces él se acercó al borde para mirar.

Entre los pastizales, jarillas y otros yuyos vio unas medias, unos zapatos y unas piernas.

“Me asusto, quedo paralizado. Le digo a mi pareja: 'Encontré una chica muerta'”, relató ante el jurado. Según contó, al principio su novia no le creyó. “Me estás jodiendo”, le respondió. Pero Cristian avanzó unos pasos, volvió a asomarse y confirmó lo que había visto.

Dijo que se agarró la cabeza, sintió que se le paralizaba la boca y tuvo un escalofrío. Su novia, en cambio, no quiso acercarse y nunca llegó a ver el cuerpo.

“Por el color del pelo me dijo: es Azul”

El testigo explicó que desde el lugar donde caminaban el cuerpo no era visible con facilidad. Había matorrales y tierra que dificultaban la visión. También describió una zona de tránsito vehicular frecuente, aunque con pocos peatones por la falta de viviendas y de veredas.

El cuerpo estaba cerca de unos caños amarillos. Lo observó en posición de costado. Alcanzó a distinguir medias con franjas rojas y negras, zapatos negros de plataforma y una pollera. También vio que estaba envuelto en un elemento azul y sujetado con alambre.

Y recordó un detalle que luego resultó significativo: el pelo era naranja, estaba revuelto y desprolijo. Cuando le contó a su novia y describió algunas de las características que había alcanzado a observar, mencionó el color de la cabellera. Entonces ella le dijo: “Es Azul”.

Su novia nunca había visto el cuerpo. Sin embargo, reconoció a la trabajadora desaparecida por las características que él le estaba describiendo y porque había visto en redes sociales las publicaciones sobre la búsqueda de Azul Semeñenko.

Sin luz y sin tránsito

Después de observar el cuerpo, llamó a la Policía. Dijo que buscó en Google el número de la Comisaría 12 y realizó dos llamados. En el primero atendió una mujer. Luego, por la ansiedad que tenía mientras esperaba junto a su pareja y los perros cada vez más desesperados mientras pasaban gran cantidad de vehículos llamó de vuelta y le atendió un hombre.

Finalmente llegó un móvil policial y después otro. El testigo relató que le preguntaron qué había ocurrido y que permaneció en el lugar mientras su pareja regresaba a su casa. Más tarde le llevó una campera porque había muchos mosquitos.

Durante la espera, los vehículos continuaban pasando muy cerca del lugar. El testigo también describió las condiciones de visibilidad. Dijo que había mucha tierra y un polvo muy fuerte en el aire y que no existía iluminación artificial en ese sector. El último foco de luz se encontraba cerca de la salida del barrio.

También señaló que durante la madrugada el tránsito era escaso y que no había viviendas en el sector inmediato del hallazgo, sino un campo con vegetación y, más atrás, el barrio.

Las condiciones quedaron en evidencia en la cobertura que realizó LM Neuquén: durante el trabajo del personal de criminalística, para realizar la extracción del cuerpo de Azul en plena oscuridad, debieron usar reflectores para distinguir detalles en la escena.

De esta manera, el lugar donde Azul fue encontrada sin vida, no parecería casual ni aleatorio, sino que manifestó la intención de mantenerla oculta. De hecho tras el hallazgo se motorizó el análisis de las cámaras de seguridad que condujeron al recorrido que hizo la camioneta de Sánchez y su domicilio donde se produjo el ataque.

Un canal que los policías recorrían habitualmente

Una sargento, integrante de la Comisaría 12, fue la cuarto testigo en declarar durante el juicio por jurados por el transfemicidio de Azul Mía Natasha Semeñenko. El 14 de octubre de 2025 estaba de servicio como jefe de calle cuando recibió el aviso de un hombre de que había sido encontrado a una mujer dentro de un canal en la zona de Pergamino y Trenque Lauquen.

La mujer policía contó que había ingresado a trabajar a las 7 de la mañana y que alrededor de las 17:20 recibió un llamado mientras el jefe de guardia se encontraba ocupado. Un hombre le informó que necesitaban un móvil porque había encontrado a una mujer tirada en la vía pública.

Sánchez transmitió la información al grupo de WhatsApp de la guardia y dispuso que un móvil se dirigiera al lugar. El sargento Contreras llegó primero. Luego, Sánchez también se trasladó hasta la zona.

“Me dice que aparentemente había una femenino, que estaba adentro del canal. A simple vista no se veía”, relató ante el jurado.

Cuando llegó, se encontraba allí la pareja que había encontrado el cuerpo. Sánchez se asomó hacia el canal y pudo observar que efectivamente había una persona sin vida.

Según explicó, lo primero que hizo fue cortar las arterias de circulación sobre calle Pergamino y entrevistar a la pareja. Los jóvenes le contaron que habían salido a caminar con sus dos perros y que uno de ellos había comenzado a tirar hacia el canal porque había percibido un olor nauseabundo.

Sánchez explicó que la zona de jurisdicción de la Comisaría 12 tiene numerosas chacras y que el sector donde apareció Azul corresponde a un canal pluvial que riega las chacras.

La efectivo señaló que semanas antes el canal había tenido mucha más cantidad de agua y que, cuando los móviles policiales circulaban por esa arteria, era habitual observar el sector. “Cuando encontraron el cuerpo de la señora se notaba todo el nivel que había bajado”, explicó.

Según describió, al momento del hallazgo podía observarse la marca del nivel anterior del agua. El cuerpo se encontraba entre matorrales, prácticamente oculto, a unos dos metros hacia abajo respecto del nivel de circulación.

La sargento Sánchez recordó que pudo ver el cuerpo tirado a la orilla del canal, envuelto en un elemento azul. También observó que llevaba puestos los zapatos y que tenía un alambre atado a la altura de los hombros.

Enseñamiento, odio a la identidad y violencia de género

El juicio busca determinar la responsabilidad de Roberto Daniel Sánchez en el homicidio de Azul. La Fiscalía y la querella sostienen que fue asesinada durante la madrugada del 25 de septiembre y que posteriormente su cuerpo fue trasladado y ocultado en ese sector. La defensa sostiene una hipótesis diferente sobre lo ocurrido dentro de la vivienda del acusado.

El fiscal jefe Agustín García presentó ante el jurado la teoría de la acusación. Explicó que el hecho ocurrió durante la madrugada del 25 de septiembre de 2025, cuando Azul tenía 49 años, el día que cumplía años, y se encontraba en la zona de Félix San Martín y Santa Cruz.

Según la hipótesis fiscal, Sánchez circulaba en una Ford Ranger blanca, advirtió la presencia de Azul, dio la vuelta a la manzana y se detuvo donde ella se encontraba. Allí, sostuvo García, ambos acordaron un encuentro sexual y Azul subió al vehículo para dirigirse hasta el domicilio del acusado, ubicado en Copahue al 1100.

Con ayuda de un mapa transmitido en las pantallas de la sala, la acusación ubicó allí el escenario principal del ataque que incluyó golpes contundentes y al menos 25 puñaladas. Según García, Sánchez mantuvo el cuerpo de Azul en la vivienda durante aproximadamente un día y luego, durante la madrugada del 26 de septiembre, lo trasladó en la misma camioneta, envuelto en una lona tipo gazebo y sujetado con alambres y cuerdas.

Según la teoría de las partes acusadoras, el cuerpo fue desechado en un sector de desagües ubicado en el límite entre Neuquén y Plottier, donde fue arrojado para ocultarlo.

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