El cuerpo docente del Jardín 66 del barrio Cuenca XVI decidió suspender las clases desde el pasado viernes ante las amenazas de muerte a dos maestras jardineras por parte de una familia. Luego del impacto que generaron las denuncias por abusos en el Jardín 31 del barrio Melipal, algunos progenitores manifestaron su temor y su miedo de que sus hijos se vieran en una situación similar a través de gritos y amenazas.
“Como colectivo docente estamos viviendo situaciones de violencia por parte de familias a partir de lo sucedido en el Jardín 31, comenzaron amedrentarnos y a amenazarnos”, relató Rocío, una de las docentes del Jardín 66, quien contó que la última situación la vivieron el pasado viernes. “Una familia de una de las infancias vino muy violentamente a decirnos que nos mataría si a su hija le pasara algo. Esta situación de amenaza la cometió en dos oportunidades”, aseguró la docente a LU5.
La vinculación con lo ocurrido en el Jardín 31, donde hace unos tres meses las familias denunciaron abusos por parte del profesor de música, surge por la intranquilidad de las familias y también por los amedrentamientos que sufrió el cuerpo docente de esa institución.
“Acá no tenemos ninguna infancia con esa característica”, aseguró la docente, y sostuvo que las familias se vieron muy movilizadas por la situación y por eso vinieron a depositar acá sus inseguridades y todos sus miedos. “En un marco respetuoso es entendible, se puede charlar, podemos hacer talleres entre todos, pero bajo amenazas nadie puede convivir y mucho menos porque estamos amenazadas de muerte”, subrayó.
Tras el último episodio de violencia del pasado viernes, decidieron hacer pública la situación ante la falta de acción de parte de la supervisora y del Consejo Provincial de Educación (CPE). Las docentes agredidas verbalmente fueron a radicar la denuncia, pero no tomaron ninguna medida de protección.
Según contó, la madre se presentó de forma muy violenta ante más docentes e incluso ante la vicedirectora. “Si bien no llegó a tocarle su cuerpo, se le fue encima. A partir de ahí decidimos que no podemos continuar con estas situaciones porque cualquiera puede entrar al jardín a descargar su bronca con nosotras”, describió Rocío.
La docente sostuvo que entienden que no es una realidad exclusiva de ese jardín o de la zona sino de lo que se está viviendo como sociedad. “Toda la bronca que hay afuera la vienen a depositar acá y nos vienen a faltar el respeto. Teniendo la oportunidad de hacer las cosas como corresponde, con diálogos, presentando notas, e ir a donde corresponde”, observó. "Queremos que alguien del CPE venga a dar la cara y charle con las familias”, reclamó.
La trabajadora hizo la salvedad de que no todas las familias responden de esa manera sino que, por el contrario, recibieron el apoyo de la mayoría de los padres y madres de su alumnado. “Necesitamos que las autoridades nos escuchen. Este caso fue una familia, pero a lo largo del año han habido otras manifestaciones de venir a gritarnos adelante de sus hijos, sin pensar en las infancias”, exclamó.
Las docentes hicieron público el reclamo tras agotar todas las vías institucionales para ser escuchadas. Incluso habían solicitado la incorporación de un guardia de seguridad para que, al menos, pudiera tomar nota de las personas que ingresan y pueda frenar el ataque hacia ellas.
Te puede interesar...









