Arrancamos el 2021 renovando las esperanzas, los deseos y los proyectos que se vieron opacados por el año de la pandemia, que cambió todas nuestras vidas. Deseos de regresar a la normalidad, lo que ello implique para cada uno (escuelas, viajes, trabajo, reuniones sociales, etc.), se multiplicaron por doquier cuando las agujas del reloj marcaron las 00:00 del nuevo día, y el nuevo año.
Y la llegada de las vacunas nos da la esperanza de comenzar a caminar hacia una salida de la pandemia -por más que algunos descrean y siempre alimenten la grieta en un país demasiado dividido-, aunque la posibilidad de una segunda ola y de que todo se repita -en cuanto a restricciones- está latente.
Y con todo ello, pareciera que muchos no entendieron y así lo muestran las imágenes en el relajado descanso de muchos en la playa, la cordillera o el río. Y principalmente los más jóvenes que pasarán la enfermedad -si lo contraen el virus- sin dificultades pero que complicarán la salud de sus padres y sus abuelos, que es el mayor temor de las autoridades nacionales y provinciales por estas horas. “Entre el 10 y el 15 de enero tendremos un panorama del impacto de las Fiestas”, aseguran. Y a ese sólo primer día de esperanza que algunos dejaron disfrutar, se sumó la circulación de noticias falsas en las redes sociales sobre supuestas víctimas por efectos negativos de la Sputnik, entre ellas una soldado de Zapala que murió por COVID pero nunca recibió la vacuna.
Esperanza, eso debemos alimentar al igual que recordar que nuestros mejores aliados son el uso del barbijo, el distanciamiento social y el lavado de manos. Es renovar el compromiso de cuidarnos y cuidar al otro.


