"No siento celos si Gutiérrez se acerca a Macri"

hORACIO qUIROGA El jefe comunal descarta ser viceintendente, aspira a que Cambiemos llegue a la Gobernación y cree en las redes sociales para poder ganarle al MPN.

Adriano Calalesina
adrianoc@lmneuquen.com.ar

Horacio “Pechi” Quiroga sabe que esta podría ser la última. Asegura que no lo desvela soñar, por tercera vez, la utópica carrera a la gobernación. Sabe que alguna vez lo dieron por muerto y sin embargo respiraba. Es de esos tipos que cambian todo el tiempo y siempre tienen amigos nuevos. Será por eso que hoy cree que la política pasa por otro lado y es una suerte de estrategia para audiencias, por fuera del clientelismo tradicional. Tiene un objetivo: que Cambiemos llegue al sillón de Roca y La Rioja en el 2019, con o sin él como candidato. Un escenario difícil y en el que la relación con el gobernador Omar Gutiérrez pasa del amor al odio, en medio de tensiones y en aparente disputa por quién tiene la suma del macrismo neuquino.

Le reconozco una gran capacidad de gestión. Disfrutamos de las charlas”. Horacio Quiroga Sobre Ramón Rioseco.

¿Hay voluntad de ponerse de acuerdo con Gutiérrez?
Sí, encontré un gobernador preocupado, más allá de la importancia mediática. Por ejemplo, el tema del EPAS y las pérdidas de agua que son más de mil en la ciudad.

¿Qué solución tiene el tema del EPAS?
Firmar un contrato de concesión. Cuando Jorge Sobisch era gobernador quiso municipalizar el EPAS y no pudo porque la corporación de ATE se lo impidió. No tengo ningún problema con que se municipalice.

Los concejales del MPN llevan hasta los baches al terreno político. ¿Eso entorpece hoy la buena onda que quiere tener con el gobernador?
Creo que sí. Los concejales del MPN no aprobaron la tarifa de transporte y el Municipio tuvo que poner 44 millones de pesos en subsidios para que funcione el servicio. Hay cosas que se discuten con honestidad intelectual e ideológica. Ahora, las cosas de mala leche son otras. Y estos chicos tienen mala leche.

¿Qué pasa con la basura regional? Gutiérrez dice que la quiere llevar a Centenario.
Está muy desinformado. ¿Qué basura van a procesar? ¿La de La Quiaca? Neuquén tiene un centro de disposición final y un complejo ambiental y, además, la basura. El gobernador es una persona inteligente y se dio cuenta enseguida del error y se sintió sorprendido.

¿Hay un tironeo entre usted y el gobernador por quién se gana la confianza de Macri?
Lo charlé con el gobernador. No siento celos por nadie que se acerque a Macri. Gutiérrez tiene una relación personal y hasta amistosa con algunos de los ministros del gabinete nacional. Macri podría desterrar un genoma maldito que es el populismo y la demagogia.

¿El MPN, en una de sus facetas, no es un poco eso?
Hasta ahora sí. Creo que el populismo en Neuquén se llama Movimiento Popular Neuquino.

¿También con Sobisch y Sapag en sus dos caras y estilos?
Sin ninguna duda. Son populismos estatales.

¿Y cree que Gutiérrez puede romper con eso?
Sí, porque es consciente de la situación financiera de la provincia. No tiene por qué decírmelo. Pero deduzco que sabe de la fragilidad de la economía pública.

Se hicieron distintos experimentos electorales, pero ¿cómo se le gana al MPN?
Con técnicas del siglo veintiuno. Cada vez hay más ciudadanos digitales que intercambian opiniones electrónicamente. Esto de andar pescando votos y seduciendo a las familias numerosas me parece casi de cavernícola. La relación de la política y los ciudadanos tiene que ser más de la información. Menos discursos y más datos.

Bueno, pero las campañas de Macri y Gutiérrez fueron emocionales: pocos datos, digamos, y ganaron.
Es cierto, pero esto es tan dinámico que la gente se va a inclinar a recibir más datos. El que compra por internet ya sabe lo que va a comprar. Y en la política va a ser lo mismo. Es un cambio de paradigma.

El MPN quiere recuperar la ciudad en 2019. ¿Va a usar las mismas fórmulas? ¿Qué interpreta?
A Neuquén le fue mejor cambiando. Si no, no me hubiesen votado cuatro veces como intendente. Hubo un plan de transformación. Pasó de pueblo a ciudad. Antes había tomas que hoy son barrios. Neuquén no vuelve atrás.

¿Sigue pensando en que Marcelo Bermúdez es su sucesor?
Es el que más experiencia tiene para representar la ciudad, pero no le resta el derecho a otros. Conformamos un equipo y yo soy parte. Hay que charlar, pero creo que Bermúdez es el que representa esta voluntad. Igual, en 2017, vamos a ganar las legislativas.

¿Qué pasa con la Carta Orgánica, hay voluntad de reformarla?
Largué la idea para que empiecen a trabajarla. No quiero meterme demasiado porque a lo mejor van a decir que la quiero reformar por algún proyecto personal. En tres años y medio voy a ser intendente mandato cumplido.

Se dice que está la figura del viceintendente y que usted quiere ese cargo. ¿Es así?
No, de ninguna manera. Sería una interferencia de mi parte si fuese de candidato a vice. No tengo vocación para ese cargo. Además, si estuviera pensando en asumir para después ser intendente de nuevo, estaría haciendo trampa.

¿Sigue soñando con ser gobernador?
Nunca fue un sueño, sino que tuve ganas. El único sueño que tuve en política era ser intendente. Era una obsesión. Esta es una provincia muy particular. Hay muchos ciudadanos que cuando votan no eligen gobernantes sino a su patrón.

Qué dilema esta provincia: si el gobierno es peronista se hace peronista y si es liberal cambia. ¿Cómo se rompe con esa lógica?
Dándoles a los ciudadanos categoría de gobernantes y no de punteros. La gente te viene a pedir laburo para ella y sus hijos. Así funcionaron históricamente Neuquén y el MPN.

¿Qué pasó con Rioseco? ¿Sigue el proyecto de caminar juntos?
Tengo una relación personal basada en la política. No hemos sido amigos. Disfrutamos de las charlas y le reconozco una gran capacitad de gestión. Si ese criterio lo utilizara para la provincia sería un gran gobernador. Pero, pegado con el kirchnerismo, es complicado. No creo que siga siendo del Frente para la Victoria.

¿Por qué alguien votaría a Cambiemos si el gobernador cada vez está más cerca de Macri?
Porque somos una alternativa a 53 años de gobierno. En las próximas elecciones nacionales cada uno decidirá de qué lado está. Si mañana sale la Convención del MPN a autocalificarse como macristas vocacionales, yo los voy a aplaudir. Los voy a sentir como primos hermanos.

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