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¡Ojo con los más chicos!: estos son los mayores peligros que esconde nuestra propia casa

¿Conocés la "enfermedad del secarropas? Puede ocasionar traumatismos, fracturas y lesiones graves. Pero también hay que tener sumo cuidado con intoxicaciones, caídas, mordeduras y aplastamientos... Mirá cuáles son los lugares con mayor riesgo para las niñas y los niños y cómo prevenir.

Desde que aprenden a caminar, a avanzar para explorar todo a su alrededor, a tocar y querer ‘saborear’ y examinar el mundo… cuesta seguirles el paso. Y dentro del hogar, donde uno cree que los más chiquitos pueden estar ‘a salvo’ de todo, los riesgos existen (y son muchos) y parece que mamás, papás y cuidadores, no tienen respiro. Y, un poco, es así.

Los peligros existen y por eso hay que tratar de minimizarlos al máximo.

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¿A qué están expuestos los chicos y dónde, entre las cuatro paredes del hogar? A muchos riesgos… y variados: intoxicaciones, caídas, ahogamientos, mordeduras, aplastamientos e incidentes vinculados a la electricidad o al uso de electrodomésticos. Son los más frecuentes.

En las últimas semanas, desde el Hospital Garrahan se lanzó una alerta preocupante: los graves y múltiples incidentes que involucran a menores con los secarropas. Y sus serias consecuencias.

Tal es así que se recomendó que, si se tiene un secarropa y/o lavarropas en el hogar, es importante corroborar que esté en buen estado y con la tapa o puerta sana. “Si el aparato no funciona correctamente, debe ser arreglado porque el tener estos electrodomésticos funcionando sin su tapa/puerta es la causa principal de estos accidentes”, se advirtió.

“Los accidentes son sucesos imprevistos, casuales que se lo asimila a sucesos del destino; pero esta concepción cultural de la palabra tiene como principal implicancia que en efecto si son inevitables, o constituyen una fatalidad, quedan fuera del control humano y nada podemos hacer para prevenirlos. Por lo tanto, preferimos denominarlos lesiones no intencionales ya que con medidas preventivas podemos evitarlos o disminuir sus consecuencias”, explicó a LMNeuquén, Adela Armando, pediatra del Comité de Prevención de Lesiones de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).

En Argentina, las lesiones por causas externas constituyen la primera causa de muerte y discapacidad después del primer año de vida hasta los 44 años y representan un importante problema de Salud Pública.

Los niños tienen más probabilidades de sufrir lesiones involuntarias que de padecer cualquier otra enfermedad grave. ¿Por qué se lesionan? Porque es normal que se muevan y exploren. Sus capacidades físicas y cognoscitivas, su grado de dependencia, sus actividades y su comportamiento de riesgo cambian con la edad, explicó la especialista.

A medida que se desarrollan, su capacidad de comprender los peligros y de responder a ellos no siempre está a la altura de sus curiosidades y deseos de experimentar. Muchas veces por desconocimiento sus padres, madres y cuidadores subestiman los riesgos o sobrestiman sus capacidades de reaccionar y defenderse.

Las principales lesiones no intencionales en la infancia ocurren en el hogar o en sus alrededores, cuando supuestamente alguien los está cuidando.

Según detalló Armando, por su frecuencia y/o gravedad, los hechos más frecuentes que se advierten son: ahogamientos, intoxicaciones, quemaduras, caídas, mordeduras, aplastamientos y asfixias/estrangulamientos.

Los lugares de la vivienda de mayor ocurrencia de lesiones son: el patio/jardín, el dormitorio y la cocina.

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Principales peligros y formas de prevenir

Ahogamiento: Un bebé se ahoga en algunos centímetros de agua de su bañera o cualquier otro recipiente, en pocos segundos y generalmente “en silencio” ya que la primera bocanada de líquido anula un llanto audible.

Para evitar riesgos se recomienda:

- Los padres y cuidadores nunca deben dejar a los niños solos o al cuidado de otro niño cuando están

en o cerca del agua.

- Nunca dejar solo a un bebé en la bañera, ni siquiera durante un minuto.

- Tapar o eliminar los reservorios de agua como pozos, cisternas, baldes, tachos o palanganas.

- Vaciar totalmente, luego de su uso, las piletas inflables o desarmables o ubicarlas en un lugar no accesible a los niños pequeños.

- Cercar las piscinas con barrotes verticales de 1.30 metros de altura, con una distancia no mayor a 10 cm de separación y traba de acceso a prueba de niños.

- No dejar juguetes u objetos atractivos flotando en la pileta, ni elementos que permitan trepar la cerca perimetral.

- No confiar en los elementos inflables como flotadores de cuello para bebés y manguitos de brazos, ya que pueden desinflarse e impiden el movimiento natural en el agua.

- Enseñar a nadar lo más pronto posible. La habilidad para nadar y la competencia en el agua son una de las medidas de prevención de ahogamiento más importantes.

Intoxicaciones

Una sustancia es más tóxica en un niño que en un adulto, debido a la menor masa corporal. Por eso, los especialistas aconsejan: No ingerir medicamentos en presencia de los/as niños/as porque imitan las conductas de los adultos, no dejar ningún producto tóxico o medicamento al alcance y no reutilizar botellas de gaseosa para su almacenamiento.

Además, para evitar intoxicación por monóxido de carbono se debe mantener una adecuada ventilación en los ambientes, no dormir con braseros, no calefaccionar con hornallas y controlar los artefactos de gas.

Quemaduras

La mayor prevalencia de quemaduras es en menores de 4 años y en varones. Pueden ocasionar graves secuelas funcionales, psicológicas y estéticas. La piel de los chicos es fina, se lesiona a menor temperatura y con mayor profundidad que en los adultos.

“El mecanismo más frecuente es por líquidos calientes (con agua caliente del termo de mate, de cocción de alimentos y por la caída de la pava eléctrica por tracción del cable por parte del niño)”, se indicó.

Por eso es esencial, indicó la médica de la SAP, para prevenir quemaduras térmicas por líquidos calientes, alejar a los niños cuando se manipulan o trasladan líquidos y alimentos calientes; mantener pavas eléctricas, termos y recipientes con líquidos calientes lejos del alcance de los niños; fijar el artefacto cocina, utilizar las hornallas de atrás, colocar mangos de ollas y sartenes hacia adentro, no utilizar manteles y comprobar la temperatura del biberón y de los alimentos.

En cuanto a la prevención de quemaduras térmicas por objetos calientes, fuego y brasas, se recomendó ubicar lámparas, veladores y planchas lejos del alcance de los niños, impedir el probable contacto con estufas, salamandras, braseros, caloventores, hornos y parrillas, y apagar fogatas y fuegos con agua. Tampoco se debe dejar al alcance de los niños encendedores, fósforos y velas, ni permitir el uso de pirotecnia.

Prevención de quemaduras eléctricas

Para evitar quemaduras eléctricas, se aconsejó “instalar disyuntor de electricidad en el hogar, mantener instalaciones y artefactos eléctricos en buen estado, tapar los enchufes y evitar prolongaciones precarias y no tocar enchufes ni electrodomésticos con las manos o pies mojados”.

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Caídas

Las caídas son la principal causa de lesiones y varían según la edad. En los más pequeños las más frecuentes son las caídas desde el cambiador; muebles, escaleras, ventanas, balcones o desde los brazos del cuidador.

“Las escaleras para ser seguras deben contar con “puertas” superiores e inferiores, accionables sólo por un adulto, con barandas de ambos lados y alfombra continua de goma antideslizante”, se apuntó, y “los balcones deben tener barandas de más de 1 metro de alto, ser enterizas o con barrotes verticales con separación máxima de 10 cm y una red de protección”.

Las ventanas de altura deben estar ubicadas fuera del alcance de un niño pequeño, con red de protección y no colocar muebles cercanos o adosados.

Los pediatras desaconsejan además, el uso del andador “porque implica un aumento de peligro de lesión por caídas (especialmente de caídas por escaleras) y también de intoxicaciones, de golpes con objetos derribados por el niño/a, de quemaduras, e incluso de ahogamiento. Además, no ayudan a que adquiera habilidades propias de un desarrollo normal”.

Mordeduras

La mayoría de las mordeduras en niños son causadas por animales domésticos relacionados con la víctima (mascota propia o de algún vecino). Por eso hay que estar alertas sobre el animal que habita en el hogar y adoptar pautas de cuidado.

El riesgo de aplastamiento

“Suceden cuando al trepar o colgarse un/a niño/a toman o movilizan algo inestable y les cae encima, por ejemplo: piletas de lavar, repisas y lavatorios mal amurados, televisores o equipos de música no adecuadamente fijados”, señaló Armando.

Asfixia y Estrangulación. Para evitar riesgos se deben adoptar estas recomendaciones:

- El bebé debe dormir boca arriba.

- El mejor lugar para que duerma es la cuna.

- El colchón de la cuna debe ser firme.

- La ropa de cama debe quedar fija.

- Debe evitarse colocar objetos dentro de la cuna.

- La ropa de los/as niños/as no debe tener cordones.

- No deben colocarse cuerdas ni collares en el cuello.

- El tamaño de los juguetes debe ser adecuado para que pueda ser sostenido, pero suficientemente grande como para que no pueda ser introducido en la boca.

Lesiones por pilas, botón y baterías

Son un problema creciente para los pequeños los casos de ingestión o inserción de pilas botón en nariz y oídos. Las pilas botón y pequeñas baterías se encuentran en juguetes, zapatillas con luces, vinchas de cotillón, adornos navideños, dispositivos electrónicos como termómetros digitales, audífonos, balanzas de baño, cámaras y llaves electrónicas.

Siempre deben estar protegidas con una tapa asegurada por tornillos. “Por ser un cuerpo extraño pueden obstruir las vías respiratorias o comprimir el canal auditivo, ocasionando un daño físico. Además, la pila botón puede abrirse y liberar su contenido cáustico y de metales tóxicos como mercurio, litio y cadmio, generando lesiones severas que incluyen perforación de esófago y tabique nasal, entre otros”, advirtió la médica del Comité de Prevención de Lesiones de la SAP y de la filial Rosario.

Tips de cuidados:

Capacitar a los cuidadores en RCP básico y maniobras desobstrucción de cuerpos extraños (Maniobra de Heimlich).

Contar con el Teléfono de Toxicología y de Urgencia accesible.

Es aconsejable instrumentar medidas dirigidas al entorno (que no dependan de que el factor humano tenga percepción de riesgo real) entre las que se destacan: a) diseño e innovación tecnológica de espacios y elementos riesgosos; b) barreras arquitectónicas que impidan acciones riesgosas; c) diseño de mobiliario infantil seguro; y d) tapas inviolables para envasar los elementos tóxicos, para que los niños no puedan abrirlos. Además, sería importante contar con arquitectos y diseñadores capacitados para diseñar ambientes que minimicen la posibilidad de una lesión no intencional.

DATOS

- El 58 por ciento de los accidentes que afectan a niños y jóvenes menores de 16 años se producen por caídas. Así lo revela un estudio realizado por la Sociedad Latinoamericana de Emergencias Pediátricas (Slepe), que abarcó una muestra de casi 10 mil pequeños atendidos en 11 hospitales especializados de Argentina, Paraguay y Uruguay.

- La mayoría de los traumatizados son varones de 1 a 4 años y las lesiones más frecuentes acontecen en el hogar.

- Los juegos infantiles (como hamacas, toboganes y calesitas) son la principal fuente de riesgo en las caídas de altura. Le siguen las escaleras, cuchetas y los brazos, para el caso del bebé.

Alerta secarropas

El Hospital Garrahan emitió una alerta sobre el uso de los secarropas centrífugos verticales porque, a pesar de haber mejorado los sistemas de seguridad, “las lesiones que causan siguen siendo un tipo de accidente muy común en la infancia, explicaron.

“Las lesiones suelen ser complejas y dejar graves secuelas en las y los pacientes afectados”. En ese sentido, explicaron que el secarropa es un electrodoméstico de gran uso dentro de la población y tiene la particularidad de girar a gran velocidad unas 2.800 revoluciones por minuto, y que los niñas o niños pequeños, que suelen imitar a las y los adultos, “pueden acceder fácilmente a su tapa debido a que tiene poca altura, por lo que se encuentran en peligro desde que comienzan a caminar”.

Según el hospital, los sistemas de seguridad del secarropa, freno del tambor al abrir la puerta o la imposibilidad de abrirla al tener el motor encendido, suelen ser manipulado y alterado por adultos para que el aparato siga funcionando aún con algún componente roto.

“Los casos más comunes se dan ante un descuido de los adultos, cuando el niño o niña introduce la mano y el brazo dentro del tambor de un aparato alterado, que sigue funcionando con la tapa rota o sin ella”, se advirtió.

“El trauma se produce por torsión y fricción, por ese motivo, los y las pacientes suelen presentar múltiples fracturas que abarcan huesos de la mano, antebrazo, brazo, hombro y en ocasiones tronco y rostro”, indicaron desde el Garrahan.

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