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La Mañana Columna de Opinión

Otra pulseada a la inflación

El gobierno neuquinobusca saldar con los gremios la pérdida salarial durante la pandemia.

El gobierno provincial vive un momento de bonanza, luego de la recuperación económica que le dio la reactivación de la industria petrolera, que se traduce en más regalías para Neuquén y margen para pagar los sueldos estatales. Es por eso que, en esas semanas, no ahorró en decirles a los gremios que tiene alguna espalda para dar un aumento salarial acorde al desarrollo de la inflación. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) neuquino fue del 3,64% en enero, algo más abajo que el 3,9% en todo el país. Pero todas las proyecciones dan que al menos se partirá de un piso del 50% acumulado en 2022. En este escenario, al gobierno neuquino le urge cerrar un acuerdo con los gremios y, sobre todo, comenzar las clases en tiempo y forma (más allá de que hay 34 escuelas que están en obra y no comenzarán de las casi 600 en la provincia) para crear el ambiente de la “nueva normalidad” después del parate del coronavirus y la instalación de las clases virtuales. Tanto el gremio docente como el Gobierno están de acuerdo en que el avance del pan de vacunación hace posible la presencialidad plena. Pero los salarios aún no se acordaron y esta semana se buscará un método para dar esa extenuante batalla a la inflación, que en la pandemia se perdió por goleada. ATEN planteó que más allá de que el acuerdo salarial sea retroactivo al 1° de enero, tiene que haber alguna cláusula para actualizar los sueldos ante los sacudones inflacionarios, como lo era antes de la pandemia. El término cláusula gatillo hace ruido en todo el país, ya que el Fondo Monetario Internacional exime medidas de austeridad en término del gasto público. Sin embargo, no se puede tapar el sol con las manos si el Gobierno pretende legitimar su gestión.