Otra vez, los boliches sin control: a las 8 de la mañana la avenida está de fiesta

Los jóvenes salen del boliche y se quedan en la vereda escuchando música a todo volumen.

El reloj marcaba las 7.44 de la mañana cuando abrieron las puertas de Tiket, uno de los boliches que abren sus puertas a la juventud neuquina los miércoles por la noche. Entonces un centenar de jóvenes vio la luz del sol y comenzó la retirada del lugar consultando en dónde seguir la fiesta.

Algunos de los chicos bajaron en sus vehículos hacia la ribera del río Limay y otros hacia el centro, con bebidas en sus manos. Mientras tanto la Policía se acercó para controlar que no haya enfrentamientos.

A las 8.02 la música "al palo" seguía sonando en el patio del local nocturno, generando el esperable malestar de todos los vecinos del barrio. Enfrente, en una de las plazoletas de la avenida Olascoaga, algunos rezagados de la noche optaban por aprovechas el agua de los aspersores para hidratarse.

A través de LU5 muchos oyentes pidieron a las autoridades que controlen esta situación, que se repite una vez por semana desde hace meses. "¿El Municipio no puede controlar esto?", preguntó una señora resignada.

"Si dormí dos horas seguidas fue mucho, ya que lo de anoche excedió cualquier despelote que veníamos soportando", contó Alejandra Prado, una vecina del barrio Río Grande en diálogo con LU5. Explicó que el boliche ubicado en Avenida Olascoaga y Purmamarca abrió en el año 1998 y al principio había inspecciones, pero "en los últimos 15 años desaparecieron los controles".

El problema no es solo la salida, sino también la llegada, ya que "la previa" la realizan en la esquina de Olascoaga y Tilcara. "Ahí es donde se juntan las motos y los autos con los parlantes al mango, que vecinos que viven después de calle Pampa escuchan el ruido", detalló Alejandra.

También detalló que desde que el complejo habilitó una parte como "patio cervecero", la música se escucha más fuerte e impide dormir a los vecinos de la zona. "Entendemos que es un corredor comercial, pero tampoco tenemos que soportar esta tomada de pelo, los demás patios cierran como máximo a las 2", indicó la vecina de Río Grande.

Por último, Alejandra relató las propuestas que han recibido cuando fueron a quejarse a la Municipalidad o al boliche sobre los ruidos molestos y el horario de cierre del local. "Nos propusieron mudarnos. Mi familia está en el barrio desde el 75 y decirnos que nos mudemos es una vergüenza. También nos dijeron que nos pagaban un piso en el centro", lamentó indignada la vecina.

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