Siete imputados se enfrentan a la Justicia. La sospecha de un macabro plan familiar que terminó con la desaparición de la joven de 28 años.
El proceso por el femicidio de Cecilia Strzyzowski inicia este martes en Resistencia, Chaco, con la mirada del país puesta en una sala donde se combinarán pruebas periciales, mensajes, audios y decenas de testimonios. Siete imputados, entre ellos César Sena y sus padres Emerenciano Sena y Marcela Acuña, se sentarán frente a 12 ciudadanos chaqueños que deberán emitir un veredicto.
La fiscalía sostiene que existió un plan meticuloso para asesinar y borrar rastros, pese a que el cuerpo nunca apareció. El debate tendrá 17 audiencias bajo la supervisión de la jueza técnica Dolly Fernández, encargada de velar por el procedimiento sin intervenir en la decisión final del jurado.
La primera jornada transcurre en el Centro de Estudios Judiciales con la etapa de selección de jurados. Fiscales y defensores interrogarán a las y los convocados para descartar prejuicios o vínculos con los implicados. Se estima que este filtro, clave para asegurar imparcialidad, demandará entre uno y dos días.
Con el jurado conformado, se abrirá la serie de 17 audiencias: desfilo de testigos, exhibición de peritajes, lectura de mensajes, reproducción de audios y análisis de rastros biológicos. La dinámica del juicio, por su formato de jurados, pondrá el foco en la claridad de la evidencia y la coherencia de cada relato que ingrese a la sala.
Los cargos y el rol atribuido a cada acusado
Los siete imputados llegan detenidos y con responsabilidades penales diferenciadas. César Sena (20 años) enfrenta la acusación de homicidio triplemente agravado: por el vínculo, por violencia de género y por la intervención premeditada de dos o más personas, figura que prevé prisión perpetua. La fiscalía lo ubica como autor material y fija el momento del crimen el 2 de junio de 2023 dentro de la casa familiar.
Emerenciano Sena y Marcela Acuña están imputados como coautores. Para la investigación, ambos planificaron y encubrieron: coordinación de tareas, uso de su influencia política y social y movimientos orientados a desviar la pesquisa. El resto del grupo lo integran Fabiana González y su pareja José Gustavo Obregón, del círculo de confianza de los Sena, y Gustavo Melgarejo junto a Griselda Reinoso, cuidadores del campo familiar conocido como “la chanchería”. A todos ellos se les atribuye encubrimiento agravado.
Según el expediente, González y Obregón participaron de tareas de limpieza en la vivienda y del traslado de pertenencias de la víctima. Melgarejo y Reinoso habrían permitido quemas de elementos vinculados al caso en su terreno y ocultaron información sensible durante los primeros días. En la lista de evidencias figuran rastros de sangre, objetos personales calcinados, búsquedas en internet compatibles con premeditación y mensajes de WhatsApp que, para la acusación, encadenan responsabilidades.
La cronología: del proyecto de vida a la desaparición
La relación entre Cecilia y César empezó en 2022 a través de una aplicación. Se casaron a los pocos meses. El vínculo, según reconstrucciones judiciales, quedó marcado por control y violencia. Ella anhelaba mudarse del Chaco, conseguir trabajo y empezar de cero. Él le prometió Ushuaia, casa y empleo. La ilusión terminó en trampa.
El 1° de junio pasaron la noche en un alojamiento de Resistencia. A las 9:14 del día siguiente, una cámara registró la llegada de ambos a la casa de los Sena, sobre Santa María de Oro. Cecilia bajó con una valija. Fue su última imagen con vida. La hipótesis fiscal afirma que fue asesinada minutos después dentro de la vivienda, con golpes y asfixia, y que su cuerpo fue incinerado en la chanchería, el campo de la familia. Para los investigadores, César no actuó solo: Marcela Acuña habría organizado limpieza y traslados, y Emerenciano habría supervisado la manipulación de rastros.
La causa se apoya en casi 400 elementos probatorios. La ausencia de cuerpo no impide el juzgamiento si la evidencia resulta concluyente. Cámaras, pericias, chats, audios y testigos estructurarán la narración de lo ocurrido entre la mañana del 2 de junio y los días posteriores.
La voz de la mamá y el alcance del juicio por jurados
Para la audiencia, Gloria Romero, madre de Cecilia, aparece como testigo clave. Viaja con custodia y sostiene un pedido directo a quienes integrarán el jurado: “Miren a sus hijos. Piensen lo que cuesta criarlos y lo que vale cada uno”. También expresó que no percibió arrepentimiento en los acusados y que, desde su mirada, “hacen política desde la cárcel”. Su testimonio buscará humanizar a la víctima y dimensionar el daño irreversible: “No quiero que otra mamá pase por este infierno”.
El juicio por jurados exige claridad en la exposición de cada parte. La jueza Dolly Fernández ordenará el debate, cuidará tiempos y admisibilidad de las pruebas, mientras el jurado escuchará cada pieza para, al final, deliberar. En ese tramo se pondrá a prueba la consistencia de la pesquisa: qué se hizo, cuándo, quiénes participaron y cómo se intentó borrar huellas.
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