Palabras responsables
Siempre se habla de la responsabilidad que tienen los periodistas o los medios de comunicación a la hora de opinar o dar cualquier tipo de información.
Y es cierto, aunque muchas veces se cuestione el mensaje por cuestiones políticas que, en su mayoría, son interpretadas de acuerdo a las conveniencias del caso y de los intereses de quienes las escuchan.
Este fin de semana, ese cuestionamiento volvió a escucharse con fuerza, pero por una razón más que justificada: la muerte de un niño de 5 años que vivía con su familia en Plottier y murió –aparentemente- intoxicado por tomar dióxido de cloro, una sustancia de la que se viene hablando desde los últimos días por una falsa creencia de que puede curar el coronavirus.
El caso del uso de este tóxico, nunca avalado por ningún especialista, había tomado más notoriedad todavía cuando una periodista, en modo desafiante y con el evidente ánimo de polemizar, tomó un trago de dióxido de cloro durante un programa de televisión, como queriendo demostrar que eso no implicaba riesgo alguno para la salud.
Por supuesto que a partir de la muerte de este nene, la opinión pública se lanzó con todo a criticar a la irresponsable conductora. Y en este caso, con toda la razón del mundo.
Los periodistas, especialmente aquellos que tienen una llegada masiva a la población, deben medir con suma prudencia cada palabra que dicen, especialmente cuando ese mensaje puede poner en riesgo la vida de las personas.
Si esta mujer será sancionada o no por lo ue dijo todavía es una incógnita. Por lo pronto, la pena que sí ya recibió es ese karma que arrastrará de por vida.
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