Pesaba 146 kilos pero bajó 80 y se casó con su personal trainer

Sara es el claro ejemplo de que con fuerza de voluntad y constancia se puede lograr todo lo que te propongas.

Suecia.- Sara Magnusson Backström es el claro ejemplo de que con fuerza de voluntad y constancia se puede lograr todo lo que te propongas. Esta mujer de 37 años y natural de Gotemburgo, Suecia, llegó a pesar 146 kilos tras dar a luz, pero algo pasó en su vida que le hizo cambiar. Algo tan simple como sentarse en una silla y que, debido a su excesivo peso, esta se rompiera le hizo cambiar el chip.

“Me fui a sentar en una silla y se rompió. Fue muy humillante y me devastó. Fue en ese momento cuando decidí que tenía que hacer algo con mi peso”, explicó Sara, quien tranquilamente podría formar parte de esas publicidades en las que hombres y mujeres toman una pastilla milagrosa o se ponen una faja milagrosa o hacen determinado movimiento sobre un aparato milagroso. Bien podría ser imagen de alguno de estos temas, aunque nada de esto ocurrió. Sólo una cosa: fue un verdadero milagro lo que pasó con su vida. El milagro de la lucha, de sobreponerse al bajón para salir adelante.

Para lograr su meta, lo primero que hizo la mujer fue contratar a un entrenador personal, Fredrik Magnusson. Con él se entrenó durante diez meses, en una rutina semanal de tres estímulos. Y mientras Sara perdía peso y recuperaba formas, lo que se fue estimulando fue la relación entre ellos. Porque de tanto verse, comenzaron a saltar las chispitas del amor y empezaron a mirarse con cariño.

Así, un año después de haber comenzado con los trabajos físicos, y con Sara pesando 66 kilos (o sea, con 80 kilos menos que cuando rompió una silla al sentarse) ella y Fredrik profundizaron su relación a tal punto que llegaron a contraer matrimonio.

En la actualidad, Sara es una heroína del fitness y en su cuenta de Instagram, donde tiene 12.000 seguidores, muestra cómo realiza sus ejercicios y los increíbles resultados que sigue obteniendo.

Los problemas de peso de Sara habían comenzado a los 19 años, cuando nació su hijo, Durante el embarazo y después, no paró de comer comida rápida y así estuvo durante 18 años más. Hasta que rompió una silla y decidió cambiar.

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