Pesadilla selfie
Aunque está acostumbrada a los flashes, Mirtha Legrand evitó posar junto a una fan que, en medio de una nota con Desayuno americano, quiso robarle una selfie y dejar así testimonio de haber coincidido en el recital que Cacho Castaña brindó en Mar del Plata.
Sin embargo, la señora de los almuerzos no dudó en interrumpir sus palabras frente a los micrófonos para ponerle los puntos a quien se asomaba por detrás enfocándola con su celular. “Ay, no, no. Las selfies son horribles, querida. Así que no, no, no”, expresó la Chiqui molesta por la intromisión. Así, la figura de El Trece prefirió relegar su popularidad en pos de mantenerse coqueta. Dicho sea de paso, estaba lookeada a puro brillo con un traje negro y joyas que no pasaban desapercibidas.
Historial que no la favorece
La moda de la autofoto se impuso tanto dentro como afuera de los estudios de TV. Mirtha se sumó a la tendencia en varias ocasiones, pero en muchas su imagen -tan cuidada con cirugías, Photoshop, maquillaje y luces dentro del set- quedó destrozada. Habrá tomado nota de las postales que se sacó con Marcelo Tinelli cuando pasó por su ciclo o lo expuestas que quedaron sus arrugas al sonreír al lado de Federico Bal. Quizás se acordó de eso y de los virulentos comentarios que recibió en las redes sociales cuando Morena Rial compartió en Twitter una foto que la escrachaba con un primer plano.
No por nada cuando hizo La dueña pidió una doble para no mostrar sus manos, y siempre evita dar cuenta de su edad.
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