Por ahora hay un respiro

Los combustibles alcanzaron la paridad de importación. La caída del Brent y el dólar en torno a los 36 pesos le quitó presión a una suba, que ya superó el 70%.

POR CRISTIAN NAVAZO / Especial

La caída del precio del petróleo y la baja de la cotización del dólar en las últimas semanas traen un respiro sobre los bolsillos de los consumidores de combustibles. Si bien desde que el gobierno nacional liberó el mercado los precios se han remarcado al alza, y acumulan una suba cercana al 75% en el año, se espera que se mantengan estables al menos en lo que resta del año.

Esta semana Axion y Raizen, la firma que compró los activos de Shell en Argentina, bajaron los precios entre un 2,7 y 3,2%, para no quedar en desventaja con la líder del mercado YPF. En la anterior remarcación, ambas habían duplicado la suba de la petrolera bajo control estatal.

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Según los resultados del tercer trimestre que presentó YPF, los precios en el mercado interno ya alcanzaron la paridad de exportación, lo cual no sucedía desde mayo. La principal variable que había dejado desanclada la cotización de los combustibles del mercado internacional fue la brusca devaluación del peso desde abril, cuando el dólar costaba $20. En septiembre llegó a los $42, y fue cuando se produjo la mayor brecha entre los precios locales de los combustibles y los internacionales.

Las petroleras aplicaron subas progresivas, para alcanzar hoy la paridad de importación, por la combinación de dos factores: el dólar bajó hasta el piso oficial de la banda de flotación de los $36 y el petróleo a nivel internacional retrocedió un 23% desde el pico de u$s 84,9 del 1º de octubre hasta los u$s 67,7 actuales para el caso del Brent, que se usa de referencia en Argentina.

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Si bien YPF logró en el tercer trimestre del año incrementar un 83% las ventas netas en pesos con respecto al mismo periodo de 2017, registró una pérdida operativa de $900 millones.

Sus costos se dispararon por la suba del 131,8% en los precios del petróleo crudo expresado en pesos. Además, la petrolera nacional importó mayores volúmenes de gasoil y nafta premium en medio de la fuerte devaluación.

Otro de los factores que empujaron los costos fue el incremento de los biocombustibles que la petrolera debe comprar para cumplir con los porcentajes de corte establecidos para las naftas y el gasoil.

Pese a las pérdidas operativas, durante el tercer trimestre del año, YPF acentuó su estrategia de ganar mayor porción del mercado. En el caso del gasoil, el precio promedio se incrementó un 74,3% y el volumen despachado creció un 8,8%. Mientras que en el mix de naftas registró una suba del 64,9% en el precio y del 2,9% en cuanto al volumen vendido.

En este contexto, si las principales variables para el precio de los combustibles -el dólar y la cotización del crudo- siguen estables, quitarían presión en los surtidores.

Sin embargo, la Secretaría de Energía actualizó los precios de los biocombustibles, retroactivos al 1º de noviembre, con un alza del 2,1% para el biodiésel, 8,3% para el bioetanol a base de caña de azúcar y una baja del 3,3% para el bioetanol elaborado con maíz (ver nota aparte).

Ahora hay que esperar si la decisión de las refinadoras pasa por trasladar los costos al consumidor o absorberlos. Además resta que se produzca la actualización trimestral del impuesto a la transferencia a los combustibles.

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