¿Por qué mi perro tose a cada rato?

Es común ya que debe expulsar las bacterias que olfatea. Igual, cuidado, podría ser algo más.

La tos esporádica del perro es normal. Pero ¿qué ocurre cuando el animal no deja de toser y su carraspera se convierte en algo recurrente? Entonces, hay que acudir al veterinario pronto, pues un perro que no para de toser puede tener un problema de salud grave que necesite tratamiento: desde tos de la perrera hasta una bronquitis o constipado canino.

Este accionar es normal para los perros. Como les ocurre a los humanos, los canes pueden toser para expulsar un poco de polvo u otro objeto pequeño que hayan tragado sin querer e, incluso, para liberarse de los gérmenes que les impiden respirar con normalidad. Cabe destacar que ellos utilizan su olfato para explorar el mundo, por lo que es normal que aspiren sustancias que les causan esta reacción. Pero, además, existe otra razón para entender el motivo de que la tos canina esporádica sea habitual: la nariz húmeda de los perros les ayuda a olfatear mejor pero también atrae más materias. “Estas secreciones nasales y los lamidos de la nariz ayudan al perro a mantener la humedad de su trufa (hocico), un mecanismo que les ayuda a capturar muchos olores durante su exploración”, afirmó la doctora Alice M. Wolf, de la red internacional Veterinary Information Network. Y claro, ahí aparecen los virus, gérmenes y bacterias que pueden entrar más rápido de lo deseable a su cuerpo.

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En otras ocasiones, los perros tosen porque se resfriaron o padecen la infección de un virus, algo frecuente en invierno. Y algunas enfermedades se propagan luego de que las mascotas comparten espacio. Una de estas complicaciones puede ser la peligrosa tos de las perreras, que es de carácter vírico y su principal síntoma es la tos seca. La mejor forma de prevenirla es con la vacunación del can a los seis meses de edad, aunque algunos veterinarios recomiendan la revacunación anual.

Otras posibles causas son los hongos, que suelen llegar a través del aire, los parásitos intestinales (uno de cada cinco perros los padecen), la enfermedad del moquillo, la cual suele aparecer en los cachorros, y la bronquitis canina.

Posibles afecciones: Si la tos es recurrente, podría tener algún parásito intestinal, la tos de la perrera o un hongo.

No lo mediques sin estudiar los síntomas

Por Sergio Gómez (veterinario)

Determinar el origen de la tos de tu perro es lo primero que tenés que hacer, por eso hay que llevarlo al veterinario para ver si tiene un origen cardíaco o respiratorio. Luego se debe instaurar el correcto tratamiento. En base al examen, se pueden solicitar estudios complementarios para llegar al diagnóstico: el más común es la radiografía de tórax o de cuello. Otra de los escenarios posibles es realizar cultivos bacterianos, análisis de sangre y broncoscopía. Que quede más que claro: ¡no mediques a tu animal! Por ejemplo, si se sospecha de una neumonía o de un edema por enfermedad cardíaca, los antitusivos están contraindicados. Lo que podés hacer para ayudarlo es controlar su peso, utilizar pretal para pasearlo (en vez de collar), ventilar los ambientes y evitar los cambios bruscos de temperatura. Luego de los estudios específicos, podrás saber con exactitud qué tiene tu mascota.

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