Premiar a mi perro y que no engorde

Es una tarea delicada porque los "extras" pueden tener muchas calorías: hay que estar atentos.

Los perros gordos, se sabe, suelen tener problemas de salud. Pero también es un hecho que, a la hora de premiarlos, les damos galletitas o dulces. ¿Cómo elegir, entonces, los premios para nuestras mascotas sin poner en riesgo su alimentación saludable? Primero, fijarse la cantidad de calorías del premio, porque las galletas suelen ser muy sabrosas para el paladar y esto en ocasiones implica mayor cantidad de azúcar y calorías. El tema es que, a veces, esta información no está en el paquete por lo que se torna fundamental consultar con el veterinario. Algunos de estos “premios” pueden llegar a representar entre el 10% y el 30% de la cantidad de calorías diarias que consumen nuestros perros. Y en caso de que efectivamente la información nutricional esté consignada en el paquete, debemos leerla y tener en cuenta que el dulce que le damos al perro no supere el 10%.

Si bien la consulta con el especialista devela cualquier duda (porque las calorías para cada animal dependen del peso, del tipo de raza y de la actividad diaria), se puede calcular que un perro casero de alrededor de cuatro kilos precisa entre 200 y 275 calorías por día; uno de nueve kilos, entre 300 y 400; y uno de 22, de 700 a 900.

Siempre dosificar los premios y no convertirlos en una regla habitual es una opción para tener en cuenta, como también lo es elegir frutas y verduras para obsequiarle y acostumbrarlo a eso, más si tienen algo de sobrepeso. Zanahorias y calabazas chicas son alternativas dulzonas, blanditas -fáciles de comer- y de bajas calorías. Y también frutas que el perro come y disfruta, como arándanos, melón, manzana cortada y pelada y rodajas de banana.

Y si te sobra tiempo y querés gastar menos, podés cocinar en casa galletas de buen sabor y reducidas en calorías. El requisito fundamental es eliminar el azúcar al momento de la mezcla. Y ahora que empieza el calorcito, no dejes de tener en cuenta los helados de agua: los perros suelen disfrutarlos.

Para el verano: El helado de agua es para tenerlo en cuenta: los entretiene, refresca e hidrata.

Los riesgos del exceso de peso son muchos

Por Sergio Gómez (veterinario)

Algunos propietarios creen que los cachorros deben tener un aspecto “regordete” y que la robustez es sinónimo de salud. Sin embargo, hay que tener mucho cuidado con este tipo de pensamiento y de acción, porque los perros comienzan a depositar grasa antes de tiempo y el problema luego es muy difícil de revertir, ya que trae consecuencias en las articulaciones y puede generar diabetes, cardiopatías, etc. Es importante que tengas muy en cuenta que la ración de comida de cada perro va de acuerdo a su peso. Como para que hagas un cálculo sencillo, si le das un pedazo de queso de 100 gramos como premio a un perrito de cinco kilos, es más o menos lo mismo que una persona que pesa 50 kilos se coma un kilo de queso. Y ahí es donde radica el problema de la gordura: los propietarios no se dan cuentan y piensan que lo que le dan como premio es poquito, sin advertir el exceso de calorías y los riesgos posteriores.

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