Otra de las funciones relevantes es la de regular la presión arterial.
Además, la adecuada producción de los glóbulos rojos de nuestra sangre, la
composición de los huesos y el buen funcionamiento del corazón dependen
directamente de los riñones.
En el curso de esta última década, la prevalencia nacional de pacientes en
tratamiento sustitutivo de la función renal ha crecido alrededor de un 6por
ciento en la primera mitad y algo más del 3 por ciento anual en los últimos
cinco años.
En Argentina, como en otros países de Latinoamérica, la insuficiencia renal se
ha transformado en un problema sanitario severo, vinculado no solo con pérdida
de la salud y limitada calidad de vida, sino también con altos costos médicos
necesarios para su atención.
La diabetes y la hipertensión arterial son las causas más frecuentes de
enfermedad renal, pero pueden ser diagnosticadas tempranamente y con tratamiento,
detener o retardar la progresión del daño renal.
Se detecta mediante un sencillo análisis de orina, investigando la presencia de
proteínas, se detecta si los riñones tienen daño o no en su estructura; o
mediante un análisis de sangre que determina los niveles de creatinina se
evalúa la función del riñón.
Según cifras del INCUCAI, más de 2 millones de individuos padecen enfermedad
renal sin saberlo.
Al finalizar el año 2009 más de 25.000 personas en nuestro país estaban en tratamiento
renal sustitutivo, por pérdida completa de la función renal, cifra que se
estima seguirá creciendo en los próximos diez años, debido al envejecimiento
progresivo de la población y al aumento de la prevalencia de otros procesos
crónicos como la diabetes. (NA).-


