El clima en Neuquén

icon
18° Temp
63% Hum
La Mañana

Que los pobres cierren la boca

Nos comemos unas facturas o un asado? Aunque ridícula, esta pregunta ya podría retumbar en algunos oídos si se consideran algunos signos del mercado. Si las panaderías del centro te piden hasta 130 pesos por una docena de facturas, se va alejando del ridículo pensar en comer una medialuna mojada en el café o una tira de carne a la parrilla, considerando que en un súper cercano a la panadería el producto de ternera se puede conseguir a un precio similar al de las exquisiteces panificadas. En esta edición de LM Neuquén se da cuenta del precio insólito al que llegó la docena de facturas en las panaderías del centro, y también de algunos intentos de los comerciantes por explicar el vuelo estratosférico de los precios. El costo de la harina, 450 pesos la bolsa, y de la manteca, mil pesos los cinco kilos, son los dos principales elementos sobre los que se sostiene la supuesta racionalidad del precio de las facturas. A la par, los panaderos se quejan por la caída de las ventas. “Ya no hay colas como antes para llevarse las facturas”, se lamentan. ¿Y qué esperan?

Las distorsiones en los precios de algunos productos han provocado que las familias cambien muchos de sus hábitos de consumo. Hay rubros más preocupantes que las facturas. Por ejemplo, en el país ha caído en picada el consumo de leche de las familias. También ha ido cayendo la ingesta de carne: en los últimos siete años, pasó de 57,1 kilos a 54,9 kilos por habitante por año. Esta caída en la carne fue de la mano con el vuelo de los precios de todos los cortes de los terneros que supieron ser los más famosos del mundo. El mercado tiene mucho más poder sobre las comidas que se consumen que el gusto de los consumidores.

El mercado tiene mucho más poder sobre las comidas que se consumen que el gusto de los propios consumidores.