Quelluén, un faro para integrar a los chicos con autismo

Es la única institución pública de su tipo en Neuquén. Tiene una matrícula de 60 alumnos.

Por Sofía Sandoval / ssandoval@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN - Dentro del abanico de escuelas especiales que existen en la provincia, Quelluén se destaca por ser la única escuela pública en el territorio que contiene específicamente a niños y adolescentes con autismo. Con clases y actividades especiales, 60 niños transitan por la institución para mejorar su inserción en la sociedad.

Ningún rasgo físico distingue a las personas con trastorno generalizado del desarrollo (TGD) o del espectro autista. Sin embargo, los niños con esta condición suelen tener actitudes fuera de lo corriente que, en muchos casos, generan el rechazo de la sociedad.

Para ellos, existe Quelluén que es, en realidad, el Centro Educativo Terapéutico para niños y jóvenes con trastornos de personalidad, una escuela pública de educación especial que se focaliza específicamente en niños de entre 4 y 14 años que tienen psicosis o autismo.

“Quelluén es un nombre de fantasía que eligieron los padres y que significa ‘ayudame’ en mapuche”, explicó Karina Bik, la directora de la institución que tiene unos 60 alumnos con distintos grados de autismo. La mitad de ellos transita las aulas del colegio y otros 30 son apoyados por el CET pero cursan de manera integrada en escuelas tradicionales de la región.

Unas 50 personas trabajan en Quelluén para brindar a los niños la mejor contención posible para desarrollar sus habilidades y facilitar su inserción social en el futuro. El equipo incluye maestros de grado y especiales, psicólogos, psicopedagogos, asistentes sociales, musicoterapeutas, psicomotricistas, profesores de educación física y auxiliares de servicio.

“La escuela funciona en dos turnos y los chicos tienen la misma carga horaria y actividades que tienen los alumnos de otras escuelas”, explicó su directora sobre el espacio, que ofrece talleres de música y natación que se convierten en una terapia para los niños.

Algunos de los padres de los alumnos destacaron la labor que hace el colegio por mejorar la inserción de los niños, generar en ellos hábitos positivos y darles seguridad y autonomía para que puedan desarrollarse de manera independiente en el futuro.

“Los padres no vamos a estar siempre y sería bueno que existiera un lugar que los contenga una vez que pasen los 14 años y egresen de Quelluén”, relató una mamá.

--> Matías, listo para andar solo en el colectivo

Cuando tenía apenas 4 años, llamaban la atención el nivel de hiperactividad que tenía Matías y su costumbre de deambular sin quedarse quieto. Fue entonces cuando la mamá de un chico autista les sugirió a sus papás que visitaran a un neurólogo, que detectó un TGD leve en el chiquito.

Hoy ya cumplió los 12 años y es uno de los 30 alumnos integrados que son asistidos por Quelluén pero que asisten a otras escuelas con chicos que no tienen esta condición.

“Él va a sexto grado a la Escuela 202 y también hace natación y básquet gracias a la cobertura de nuestra obra social”, señaló Andrés Oliva, el papá de Matías.

Aunque aclaró que la integración fue muy dura, explicó que las numerosas reuniones de padres con las familias del resto de los chicos le permitieron que el niño fuera tratado como uno más dentro de la escuela.

“Antes de eso lo llevamos a un jardín de infantes y lo trataban como si tuviera lepra, y uno siente el dolor de padre por ver esa discriminación”, relató su papá.

Sin embargo, aclaró que el niño es muy sociable y colabora en todas las tareas del hogar. “Él puede ir a los cumpleaños de sus compañeros y muy pronto queremos que empiece a tomar el colectivo solo”, subrayó.

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