La cuarentena dejó a miles de neuquinos sin posibilidad de trasladarse a larga distancia, aun cuando se trate de una urgencia o actividad esencial. Sólo el que tiene auto puede moverse, porque los colectivos todavía no vuelven y los vuelos son muy acotados. En ese marco, surgió un nuevo servicio que tomó auge con el correr de los meses: el remís compartido.
Los traslados en auto a otras provincias son caros, van de 20 mil a 45 mil pesos por tramo. Por eso, ante la falta de opciones baratas, empezaron los viajes compartidos para repartir gastos.
Los primeros que se largaron a las rutas fueron los taxistas y remiseros porteños, para llevar varados desde el aeropuerto de Ezeiza, a todo el país. Para que el viaje rindiera, se promocionaban en los grupos de Facebook de la provincia de destino, así volvían también con pasaje.
Al constatar que la demanda de larga distancia crecía, varios remiseros de Neuquén se sumaron. Hoy, cada chofer hace dos a tres viajes al mes. Por ley, pueden llevar hasta tres personas por tramo.
"Yo trabajo en un remís y hace seis meses que hago viajes con esto de la pandemia, porque empezó con la cuarentena con mucha gente que tenía que trasladarse de un lugar a otro y, ante la imposibilidad de viajar, se empezaron a ofrecer servicios compartidos, para que salga más barato", relató Jesús Mansilla, uno de los choferes de Neuquén.
Contó que "las empresas de Buenos Aires, que son las que más se movieron al principio, hoy tienen como 500 autos por toda Argentina, por eso te impresionan los remises y taxis porteños que ves por acá".
Sobre la demanda, comentó que él sólo va de Neuquén a Buenos Aires, "pero tengo compañeros que hacen Mendoza y también mucho el sur, Bariloche sobre todo, o gente que viene desde Córdoba, Jujuy o va hasta Añelo".
Agregó que otra parte de los viajeros "son extranjeros que necesitan ir a Bolivia y que los lleves hasta Jujuy para cruzar o también a Pino Hachado, porque es gente de Chile que sacó el permiso de extranjería".
Como muchos pasajeros no saben qué trámites necesitan, los mismos choferes les dan una mano. "Los ayudamos a sacar el permiso Cuidar con anticipación, porque el viaje tiene que ser seguro; no vas a hacer 1500 kilómetros y que la gente quede varada", observó.
El traslado en remís estuvo habilitado durante toda la cuarentena, porque se lo considera un servicio esencial. Por eso, a los choferes sólo les piden que muestren su certificado y no se bajen del vehículo. Los pasajeros, en cambio, deben llevar consigo los papeles que justifiquen el viaje.
Cada provincia tiene requisitos distintos para ingresar: algunas exigen el domicilio en el lugar de destino, otras un hisopado previo con resultado negativo y todas, sin excepción, piden la constancia de la aplicación Cuidar más el DNI.
Entre quienes viajan, hay estudiantes que regresan a casa porque no pueden seguir en la ciudad donde alquilan, personas solas que se mudan para asistir a un pariente enfermo y familias que cambian de residencia por trabajo. Siempre es un motivo que no puede esperar.
Luis Arregui es remisero en Neuquén y también se dedica a traslado de larga distancia, así sea compartido o con grupos familiares. Recordó que, antes de la pandemia, "un viaje de mil kilómetros podía salir hasta 75 mil pesos, imposible de pagar".
Contó que, en cuarentena, "la gente se organizó para compartir lugar y algunos bajamos un 50 por ciento los costos, para que no se les haga tan caro en comparación con lo que saldría un micro". Agregó que, con esa rebaja, "un viaje de los que más piden, a Buenos Aires o Córdoba, hoy cuesta35 mil".
Señaló que la baja de tarifas también se debió a la competencia con "los porteños". Explicó que los remiseros de Capital Federal "suelen venir con gente de allá con el precio bien pactado y, cuando publican acá en las redes para volver con pasaje, por ahí cobran el combustible nomás, así es más barato".
El remís de larga distancia está en auge por el gran número de personas que necesitan trasladarse y no tienen otra alternativa. Por eso, los choferes remarcan que se trata de una moda transitoria. Saben bien que, cuando se reanuden los colectivos, la demanda volverá a ser la de antes y rara vez les tocará cruzar medio país para llevar pasajeros.
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