Un nuevo incremento en la prestación del servicio eléctrico ya rige en la ciudad de Neuquén, a partir del traslado que la cooperativa CALF realizó en las boletas de luz de la suba que determinó en el valor de la energía la empresa mayorista Cammesa, además de los acuerdos paritarios.
El aumento en este caso es de alrededor del 15 por ciento y se suma a otro 25%, que en su momento el Municipio autorizó que se aplique el 21 de febrero, y que se relacionaba con el servicio de distribución que brinda la cooperativa eléctrica.
Ese primer incremento del año, vinculado a los costos propios del funcionamiento de CALF, había quedado congelado en medio de la pandemia.
Desde la entidad se explicó en su momento que se absorbieron una serie de costos y que a ello se le agregó el efecto de la situación cambiaria, teniendo en cuenta que gran cantidad de los insumos que se emplean para la prestación del servicio eléctrico están directamente vinculados al valor del dólar.
Esa suba del 25% no incluía el precio de la energía ni tampoco lo concerniente a los acuerdos salariales, que es lo que ahora se aplica de manera automática a las facturas.
De todas maneras, lo más pesado está por venir y tiene que ver con las negociaciones que el gobierno nacional mantiene por los subsidios a la generación eléctrica. Un tema que se vincula al gas, el insumo que abastece a las centrales térmicas, que hoy presenta un elevado costo a nivel internacional y que la Argentina debe importar en volúmenes importantes.
Volviendo a la ciudad, lo que restará definir es la aplicación de la tarifa social, donde tiene intervención el Ministerio de Desarrollo de la provincia. Su titular, Abel Di Luca, se reunió, antes que el municipio autorizara el primer incremento de la luz, con el presidente de CALF, Darío Lucca, para trazar los primeros lineamientos sobre cómo se volverá a poner en marcha este subsidio destinado a las familias más vulnerables.
La implementación de esta tarifa cubría en su momento a unos 14 mil beneficiarios en la ciudad y ahora debe realizarse un reempadronamiento para determinar el alcance final.
También podrían quedar bajo la órbita de la tarifa social los clubes y bibliotecas.
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