Roces en una toma
La polémica se originó ayer cuando las cuatro familias comenzaron a clavar las primeras estacas en un terreno baldío, que hace un tiempo era propiedad del Concejo Provincial de Educación, destinado a la construcción de un colegio.
El terreno, según se informó ayer desde la dirección de Tierras, fue caducado ya que la Escuela Especial Nº13 fue construida en otro lugar, y por lo tanto había quedado como «un depósito de basura que tiraban los vecinos».
Ese lugar –ubicado en el barrio Juan Manuel de Rosas- fue elegido por la comuna para reubicar a las familias. En principios, se trazaron lotes desde 330 a 390 metros cuadrados, en un sector similar a un triángulo.
«Todavía no tenemos las tenencias, están en trámite pero por ahora nos autorizaron a cercar. Esto no es una toma. Acá están los mojones que puso el municipio», dijo ayer Fabiana, quien tiene una hija y es una de las beneficiadas por la reubicación.
Pero ayer un grupo de vecinos en declaraciones radiales –que no identificó- amenazó a los beneficiarios con sacarlos y prenderles fuego las casillas, lo que movilizó una presunta denuncia en la comisaría local, según informó Fabiana.
Las familias provenían de una toma que actualmente se conoce como «Libertador» por el nombre de una avenida cercana. Allí había catorce familias ocupando terrenos, pero con el correr de los meses sólo cinco de ella quedó en pie. Algunos, ya o viven más en ese lugar, pero conservan mejoras precarias de madera, pero también de material.


