«Necesitarán unos 10 días para abandonar las posiciones que ocupan, en columnas, y pasar en orden al territorio de Rusia, a través de Osetia del Sur», dijo el jueves el comandante en jefe del ejército ruso Vladimir Boldyrev, que dirige las fuerzas rusas enviadas a Georgia.
«Los puestos de control instalados por las fuerzas de mantenimiento de la paz entrarán en servicio el 22 de agosto y las tropas que no tienen misión en ese sector, empezarán a retirarse» de Georgia, dijo el militar.
Su declaración contradice, al parecer, la promesa del presidente ruso, Dimitri Medvedev, de que todas las fuerzas rusas volverían a más tardar en la noche de hoy a las posiciones previas al conflicto que estalló con Georgia entre el 7 y el 8 de agosto.
Por su parte, las regiones de Osetia del Sur y Abjasia dirigieron sus pedidos de autonomía, en primer lugar a su gran aliado ruso.
«Nos merecemos vivir en una república libre», dijo el presidente de Osetia del Sur, Eduard Kokoity, quien dio las «gracias al Estado ruso» por haber rechazado la tentativa georgiana de recuperar el control sobre ese territorio.
Los surosetos pidieron también el reconocimiento de las ex repúblicas soviéticas que forman parte de la Comunidad de Estados Independientes (todas menos las tres bálticas) y de la (comunidad internacional).
El gobierno georgiano considera que si Rusia otorga ese reconocimiento, sería «una acto colonialista», dijo a la AFP el secretario del Consejo georgiano de Seguridad, Alexandre Lomaia.


