Italia. Un ciclista venía andando por una avenida cuando una moto se le cruzó de modo imprudente en el camino. En ese instante comenzaron una discusión y una catarata de insultos de parte del hombre de la bicicleta a quien, además, no le gustó no recibir disculpas. Decidió acelerar con su bici detrás de la moto pero con una particularidad: tenía cañitas voladoras, las que colocó debajo del manubrio y comenzó a encender, disparando una tras otra hacia la moto que, en un momento, perdió el equilibrio y cayó. Asustado, su conductor siguió corriendo seguido por la bici, que continuó tirando pirotecnia hasta que se quedó sin arsenal.
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