El dueño de un restaurante, molesto porque unos clientes se habían ido sin pagar la cuenta, los persiguió hasta el auto y se colgó del parabrisas. Sorprendido, pero lejos de detener la marcha, el conductor del auto anduvo así más de 30 cuadras, con el propietario del restó reclamándole la deuda trepado al vidrio y golpeándolo hasta romperlo. Cansado por el esfuerzo de sostenerse sobre el auto sin caer al asfalto, se bajó e intentó seguir su persecución a pie pero ya le resultó imposible. En tanto, los agredidos se cruzaron con una patrulla policial y denunciaron al hombre.
El hecho ocurrió en el sur de Albania, en la localidad de Porto Palermo, y lo protagonizaron Mihal Kokedhima, de 51 años, y un grupo de turistas españoles que se habían disgustado con la atención recibida en el restaurante y por eso decidieron irse sin abonar. Esto provocó la furia de Mihal y su reacción, que le valió ser arrestado por la Policía. En su declaración ante el Tribunal, el hombre acusó a los españoles de haberse ido de su restaurante sin pagar y se justificó argumentando que su única intención era cobrar el dinero que le correspondía por el servicio prestado.
El incidente fue filmado y luego el video se viralizó motivó comentarios de muchísima gente, incluido el primer ministro albanés, Edi Rama, quien calificó a Mihal Kokedhima de “bárbaro” y sostuvo que “violó el código sagrado de la hospitalidad albanesa avergonzándonos a todos”.
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