"Siempre me gustaron los personajes complicados"

Germán Palacios. Actor de cine, teatro y televisión. Protagoniza Cromo, la nueva y ambiciosa ficción de la TV Pública que fue filmada en la Antártida y en la Patagonia.

Paula Pistagnino
Especial

Neuquén.- Desde que inició su carrera como actor, hace ya más de tres décadas, Germán Palacios navega en las aguas del prestigio y el reconocimiento. Sin llegar nunca a ser el actor famoso o popular del momento, tiene una trayectoria sin altibajos y roles recordados en televisión, teatro y cine. Luego de varios años en los que se fue a trabajar a España -con mucho éxito- y estuvo ausente de la pantalla y los escenarios locales, en 2009 regresó al país y volvió a los protagónicos en Le Prenom en teatro y En terapia en televisión, entre otros. Ahora acaba de estrenar Baires en cine, junto a Benjamín Vicuña y Sabrina Garciarena, y encabeza Cromo, una de las apuestas más fuertes de este año en la TV Pública. "Elijo mucho los trabajos. Siempre lo hice. Porque creo que si uno no cree en el personaje que va a hacer, nada bueno puede salir de ahí. La totalidad del producto es un riesgo que uno siempre asume, pero el personaje me tiene que cerrar dramáticamente. Y fueron más las veces que dije que no que las que dije que sí", dice el actor de 52 años.
–Estás a puro estreno este año...
Sí, se juntaron varias cosas y la verdad es que me gusta presentar las cosas que hice porque es como parir. Así que, si estuve en el parto de mis hijos, por qué no voy a estar en esto. Parir en todos los sentidos es siempre un momento de alegría, más cuando sos varón y no tenés los dolores de la mujer, claro.
–¿Qué te atrajo de la propuesta de Cromo?
Mucho, todo. Creo que esta serie marca un punto de inflexión en la manera de producir en la Argentina, porque se trata de hacer series como se están haciendo en el mundo, con un formato universal y con ideas y realización independientes del rating pero vendibles al mundo. Lo hicimos como quisimos, esto es, del mejor modo posible, trabajando creativamente, a prueba y error, debatiendo. Es un producto concebido con libertad y que después se realizó de una manera utópica.
–¿Por qué utópica?
La realización fue muy compleja: en Marambio, en el Glaciar Perito Moreno, en los Esteros del Iberá. Fue todo un rodaje de una gran aventura y de riesgo, con una logística infernal, muchas veces en condiciones hostiles... La verdad es que fue una experiencia tremenda a la que todos estuvimos tan bien predispuestos que nadie ni siquiera se enfermó. Fue alucinante y creo que el producto final, completamente hecho en nuestro país, es excelente.
–¿Cómo fue trabajar con los Puenzo?
Tienen una manera de trabajar muy particular y autosuficiente: pueden escribir, realizar, producir. Y les gusta trabajar con gente que les pueda seguir el tren y se arriesgan: no hicieron una serie cómoda, sino un proyecto ambicioso que para la Argentina era todo un desafío y se mandaron. Y, en ese sentido, tienen el mayor de mis respetos y todo mi cariño.
–¿Qué riesgos asumiste en lo actoral para este personaje?
El primero es saber que tenés que estar hasta el final de la serie. Y, por ejemplo, en los Esteros del Iberá, que hay pirañas y yacarés, me tuve que meter a nadar. Me parecía absurdo poner un doble, aunque dirección me quería cuidar porque me necesitaba. Lo mismo con escenas en moto o en el Perito Moreno, donde había peligros severos: estuvimos dos días filmando con lluvia constante, de 7 de la mañana a 5 de la tarde mojados, porque la ropa no aguantaba, tomando sopitas calientes.
–¿Cómo elegís a los personajes?
Me gustan los complicados, los conflictuados. Lo bueno de ser actor es que uno no debe ni puede juzgar ni moralizar al personaje, sino que tiene que ver si le gusta dramáticamente. En Cromo, mi personaje traiciona a su amigo. Pero yo tengo mi justificación para él, porque es una traición desde un lugar muy humano, con culpa y que lo hunde. Hay una profundidad y una lectura compleja en eso. No hay una mirada maniquea, que es algo que detesto.
–¿Volvés a filmar a la Patagonia?
Sí, en noviembre vuelvo al sur, que me encanta, para rodar en escenarios naturales otra vez. Es una película de Juan Pablo Martínez en la que voy a hacer de minero.

Lo bueno de ser actor: "Uno no debe ni puede juzgar ni moralizar al personaje, sino que tiene que ver si le gusta dramáticamente".

Herencia Puenzo

Cromo se estrenó el 6 de octubre. Es una miniserie policial-científica de trece episodios rodada en 4K. Ganadora del concurso de Televisión Digital Abierta del INCAA, compitió en agosto en el Festival Internacional de Cine de Toronto. "Este sistema de producción, para nosotros que somos todos gente de cine, nos permitió pensar esta miniserie como una película de 12 horas, donde lo importante no es lo que se cuenta sino cómo se cuenta: el ritmo, el tono, la música", dice Lucía Puenzo, ya experta directora, que ahora está acompañada por su hermano Nicolás en la dirección y Sebastián en fotografía.


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