En contacto con este diario, un mecánico de la cooperativa del aeropuerto del Neuquén con vasta experiencia en el tipo de aeronave siniestrada, confirmó que el avión estaba en perfectas condiciones para volar. Además explicó que, en su tipo, “el Saab 340 es el sumun de los aviones, no hay otro como ese”.
El profesional dijo a La Mañana Neuquén que el piloto y copiloto eran hombres de mucha experiencia e hipotetizó con que el problema que pudo haber desembocado en la tragedia fue una “formación severa de hielo”.
“Este tipo de aviones tiene el mejor instrumental, compuestos de aleación y sistemas para combatir el congelamiento”, explicó. Para esta fuente los modelos como el siniestrado de la empresa SOL cuentan para evitar la formación de hielo con el sistema denominado “botas”, que consta de superficies inflables (sistema neumático) sobre los bordes de ataque de las alas, los estabilizadores, el empenaje, la cola y la tomas de aire (llamadas "sonrisas") que se inflan con aire caliente del motor generando un movimiento y cambio de temperatura que desprende el hielo de estas superficies.
El mecánico explicó que estos sistemas no actúan de manera inmediata, “sino que antes de sufrir algún tipo de engelamiento hay que ponerlo en funcionamiento”, por lo que sospecha que los tripulantes no lograron hacerlos funcionar en el momento correcto, aunque aclaró que “eso se va a saber sólo cuando desgraben la caja negra”.
“Además esa es una zona ciega porque saliendo de Neuquén hay 100 millas de comunicación, luego hay 300 millas y pico en las que no hay nada”, dijo y agregó que el accidente ocurrió de noche, sin radio, sin comunicación y casi nula información meteorológica.
“Uno no se explica como puede haber pasado, es impredecible y muy extraño por eso al día siguiente del accidente vinieron los suecos a analizar el tema porque en la historia de la nave solo se registran 3 accidentes”, agregó el hombre, amigo íntimo del copiloto del avión de la empresa SOL.
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