Tinelli, pobreza, TV y redes

Tinelli usó muchas veces las cámaras para sentar postura, pero ahora lo hará dentro de un gobierno.

Desde que hizo su irrupción estelar como conductor en la TV, en el arranque de la década del 90 (¿todo un símbolo de época?), Marcelo Tinelli suma rating y dinero, y divide las aguas. Rey de la audiencia por casi 30 años, amado y denostado en dosis similares por millones de argentinos, su popularidad lo envió primero a la arena política del deporte con su Bolívar, al que hizo grande en el vóley, y su amado San Lorenzo, al que llevó a ganar la Copa Libertadores, en lo que parecía un trampolín directo a la conducción de la AFA un año después. El fallido e inolvidable 38 a 38 de 2015 le puso un freno durante el gobierno macrista. Pero ahora Alberto Fernández le abrió la puerta, y el Cabezón se tiró de palomita.

Su rol será, según el presidente electo, “difundir el problema de la pobreza en su programa, que es de los más vistos. Está buenísimo que lo use para contarles a los argentinos qué es lo que tenemos que hacer”. Así, Alberto deja de lado la estrategia de influenciar las opiniones mediante las redes sociales que jugó como carta el macrismo y vuelve a la vieja receta de las caras populares. Aunque, claro, el poder de Tinelli no es solo el de conducir el programa de mayor audiencia. Tiene más de 10 millones de seguidores en Twitter y más de 7 millones en Instagram. Ayer usó justamente esa red social, la más nueva, la preferida de los más jóvenes, para publicar un video en el que mostró su emoción por el lugar que tendrá en el futuro consejo contra el hambre en busca de reducir la pobreza. Aunque esa postura ya la tomó más de una vez mirando de frente a las cámaras, al igual que para mostrar sus fluctuantes preferencias políticas, ahora lo hará de la mano de un gobierno. ¿Será este el primer paso?

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