Un análisis de sangre podría detectar antes el autismo
Reino Unido
Los trastornos del espectro autista (TEA) se definen como trastornos del desarrollo que afectan principalmente a la interacción social y que pueden variar muchísimo entre las personas que los presentan, ya que incluyen un amplio espectro de problemas. Estos incluyen trastornos del habla, comportamiento repetitivo y/o compulsivo, una gran dependencia de las rutinas, hiperactividad, ansiedad y dificultad para adaptarse a los cambios que se producen en su entorno. Asimismo, como norma general, sus habilidades a la hora de interactuar con los demás son muy diferentes a las habituales, lo que puede dificultar su integración y provocar un aislamiento social.
Y dado que existe una amplia gama de síntomas de los TEA, el diagnóstico puede resultar muy complejo, en especial en sus primeras etapas de desarrollo, y requerir bastante tiempo. Teniendo en cuenta que estos trastornos tienen una prevalencia de un caso por cada cien nacimientos, resulta especialmente urgente desarrollar pruebas para una detección cada vez más precoz y así poder ayudar a las personas con TEA y a sus familias.
En ello trabaja un equipo internacional de investigadores que desarrolló un nuevo test que tiene por objetivo detectar el autismo en los niños. Este equipo académico, compuesto por investigadores de las universidades británicas de Warwick y Birmingham y la italiana de Bolonia, entre otras, cree que sus nuevas pruebas de sangre y orina que buscan daños en las proteínas podrían detectar más temprano los trastornos del espectro autista y, entonces, los niños con autismo recibirían un tratamiento adecuado mucho antes.
El artículo fue publicado en la revista Molecular Autism, y el equipo de investigadores ha estado dirigido por la doctora Naila Rabbani, de la Universidad de Warwick. “Nuestro descubrimiento podría conducir a un diagnóstico e intervención más tempranos. Esperamos además que las pruebas revelen nuevos factores que causan los TEA. Con más pruebas, podremos revelar perfiles específicos en el plasma y en la orina o ‘huellas dactilares’ de compuestos con modificaciones perjudiciales, y todo esto puede ayudarnos a mejorar el diagnóstico de los TEA y a señalar el camino hacia causas de los TEA que aún se desconocen”, explica Rabbani.
En el estudio participaron 38 nenes -29 niños y nueve niñas, de entre cinco y doce años- diagnosticados de TEA y un grupo de control de 31 niños -23 chicos y ocho chicas, de edades similares a los del anterior- que no sufrían ningún trastorno.
¿Y por qué esa disparidad en el número de niños y niñas en el ensayo? Porque las investigaciones que se han realizado hasta el momento en general señalan que los TEA se presentan casi cuatro veces más en el caso de los hombres que en las mujeres.
Detalles
Las pruebas que permiten el optimismo
Los científicos tomaron muestras de sangre y orina a los niños de ambos grupos para analizarlas y descubrieron que existían diferencias químicas entre ambos grupos.
Una vez identificadas esas diferencias químicas, introdujeron todos los datos en una computadora con el objetivo de desarrollar algoritmos que permitieran distinguir entre los niños con autismo y los del grupo de control. El resultado del estudio fue una prueba de diagnóstico que es mejor que cualquier método actualmente disponible.
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