Un año para el recuerdo
Hay años icónicos en los almanaques de todo el mundo que quedaron marcados para siempre. Fueron significativos tanto para bien como para mal porque marcaron inicios y finales de guerras, crisis económicas, desastres naturales o acontecimientos históricos que estarán presentes en la memoria más allá del paso de generaciones.
El 2020 será uno de esos años por el impacto negativo que tuvo en la humanidad y cómo puso a prueba al mundo científico para encontrar en tiempo récord una vacuna que permitiera frenar una pandemia que todavía arrasa a gran parte del planeta.
Es cierto que a la hora de los balances, el 2020 dará negativo por el impacto económico que generó y la cantidad de vidas que se llevó el temible COVID-19. Pero también permitió que la inventiva y la necesidad de superación permitieran desarrollar nuevas técnicas de trabajo y comportamientos sociales que hasta hace poco, eran realmente impensados y que seguramente quedarán instalados cuando finalice la pandemia.
Fue un año de angustia y de incertidumbre que nos permitió replantearnos muchas cosas, desde las más simples y cotidianas hasta las más complejas. Sin embargo, de acá en adelante todavía queda un recorrido extenso en el que tendremos que estar atentos a no equivocarnos y para que ese balance final cuando todo termine sea menos doloroso.
La pregunta es si estamos a la altura de las circunstancias, si estamos convencidos de que la prevención es la mejor opción y si la tan comentada responsabilidad social es lo mejor que podemos mostrar.
Después de estas Fiestas, seguramente, luego de las vacaciones de verano, tendremos la respuesta.
TAGS
- Columna de Opinión


