Un brindis con muchos deseos

Como les pasa a muchos en estos días, entre pan dulces con y sin frutas abrillantadas, turrones amigos del dentista y brindis por un futuro mejor, el Gobierno rema en dulce de leche para llegar a fin de año, soñando con que el cambio de calendario muestre una realidad diferente. Como si ese 1º de enero anhelado fuese una puerta directa al paraíso. O, al menos, a algo un poco más parecido a un oasis que este segundo semestre que no cumplió con la propaganda que le había hecho el Presidente.

El único paraíso de Macri en estas horas es la bella Villa La Angostura, en donde recibió a su ministro saliente, en un día en el que manejó a control remoto un cambio que abre muchas incógnitas y que llevó incluso a los máximos opositores a halagar a Prat-Gay por “moderado”, anticipando un 2017 con más mano dura contra el déficit fiscal al que Nicolás Dujovne le apuntaba en cada intervención como analista económico.

No fue un año fácil. Y termina a tono. Tanto que hasta el siempre cuidadoso Marcelo Tinelli, capaz de surfear los cambios políticos durante un par de décadas para mantener sus amistades con el poder y las buenas relaciones que atraen buenos negocios, se animó a mostrar un costado opositor. El conductor criticó vía Twitter (ya terminó su programa y sabe que el mensaje llegará incluso a más que a sus 9.140.000 seguidores) la economía oficialista y su postura para con los clubes por los millones de Fútbol para Todos. En la AFA Macri tiene otro frente abierto, con instituciones endeudadas que aspiran a recaudar más con los derechos del fútbol en manos de productoras extranjeras, pero que llegan a fin de año igual que el Gobierno: con más de tres deseos por pedir.

Fue un año difícil que termina a tono, hasta con el siempre cuidadoso Marcelo Tinelli mostrando su lado opositor.

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