El clima en Neuquén

icon
11° Temp
54% Hum
La Mañana

Un conflicto por liderazgos

Resulta más que complejo conocer «la verdad» detrás del conflicto con desocupados, que volvieron a cortar la Ruta 7 esta semana, sin pararse en un punto donde indefectiblemente la posición de uno choque con los argumentos e intereses del otro, sin aparent
Por Adriano Calalesina

Resulta más que complejo conocer «la verdad» detrás del conflicto con desocupados, que volvieron a cortar la Ruta 7 esta semana, sin pararse en un punto donde indefectiblemente la posición de uno choque con los argumentos e intereses del otro, sin aparente conciliación.
A pesar de que la cancha parece tan embarrada que ya no se puede jugar en la política, lo cierto es que a esta altura del partido la hipótesis del «conflicto de liderazgos» –más allá de las necesidades de la gente- cobra fuerza en el ambiente local.
Los desocupados –enrolados al líder Héctor «Zapallito» Molina- blanquearon su situación y firmaron un convenio con el gobierno provincial para recibir capacitaciones en oficios, para ingresar al sistema laboral. La medida causó un serio malestar sobre todo en una clase media que «chilla pero no se expresa», ya que descree que el plan pueda llevarse a cabo.
Por otra parte, está Horacio Urbina –la voz del grupo que corta la Ruta 7- quien después de este conflicto –dicen- que aspira a convertirse en otro “Zapallito»; aunque muchos del ambiente aseguran que tamaña condecoración «le queda grande».
Al parecer estos dos grupos -por el tenor de las declaraciones- tienen diferencias pero desde el gobierno local creen que se trata de una estrategia para desgastar al intendente Javier Bertoldi.
Pero también hay quienes especulan con que Urbina sería un «agente encubierto» del jefe comunal, por una supuesta promesa de campaña, aunque esa hipótesis se desvanece y suena a «chicana» política a medida que transcurren los días.
Los grupos que hasta ayer cortaban la ruta aseguran que el intendente Bertoldi no los atiende ya que representan al Movimiento Popular Neuquino (MPN) y endilgan a la provincia la responsabilidad de la atención social de ese sector.
De fondo existe un gran problema por el manejo de la asistencia local, ya que el jefe comunal descabezó a las cúpulas de desocupados que cobraban fondos a través de «cooperativas» de dudosa conformación y dio de baja a más de 730 planes sociales que pagaba la comuna.
Incluso hasta los propios ediles del partido provincial no se mostraron conformes con el manejo de la provincia que priorizó continuar bajando asistencia vía líderes, por canales institucionales con mayor representación y legitimidad.
El partido provincial en Centenario se encuentra en un «proceso de depuración» aunque de utilizar siempre la misma zaranda, es probable que sean los mismos referentes y militantes los que logren atravesar los filtros del sistema.
Más allá de las especulaciones políticas, lo cierto es que la sociedad de Centenario vivió cinco días con la ruta cortada, y hasta el transporte interurbano tuvo que modificar su recorrido –vía autorización nacional- para no perjudicar a los pasajeros.
Aunque suene duro los «desocupados conflictivos» (que no buscan trabajo sino esperan atención al amparo del Estado) no representan más del 3% de la población, teniendo en cuenta los 40.000 habitantes que se calcula tiene hoy esta ciudad. Pero la desocupación sí que es grande, y hoy no se dan alternativas como para paliar situaciones sociales de indigencia y pobreza.Para no repetir viejos esquemas es necesario que otros actores salgan a la luz, es decir el 97% restante de un Centenario «no conflictivo». Hay una minoría activa y conflictiva frente a una mayoría dormida y apática que parece no despertar de una realidad que se estancó en el tiempo de los pioneros y las manzanas.