Un modelo a desactivar

Juan José Aranguren dejó una bomba de tiempo que para desactivar será necesario cortar varios cables entre una maraña. La tarea le espera al ingeniero en Petróleo Javier Iguacel, quien acaba de saltar de la Dirección de Vialidad al Ministerio de Energía. Aranguren llevó adelante uno de los ajustes más grandes de los encarados por la gestión de Mauricio Macri con sucesivos tarifazos que golpearon a las familias y las empresas, principalmente a las pymes, pero también empujaron hacia arriba a la inflación, que avanza a pasos descontrolados a esta altura del mandato que se inició con la promesa de dejar atrás rápidamente ese flagelo.

Aranguren aplicó los tarifazos para cortar subsidios. Bajó el déficit a un alto costo. Además, en septiembre del año pasado tomó una decisión arriesgada y equivocada bajo la lupa del diario del lunes. Liberó los precios de los combustibles al dictado del mercado global. Desde entonces, la escalada del crudo y del dólar hicieron inaplicable la receta del ex presidente de Shell en el país. A punto tal que el propio Aranguren debió llamar a los productores y refinadores de petróleo para pactar un tope a los precios. Así, la nafta está un 45% atrasada respecto del valor de mercado. Iguacel tiene que resolver cuanto antes ese tema. Ni los productores quieren vender su crudo más barato de lo que paga el “mundo” ni las refinadoras, dejar de trasladar al consumidor el precio internacional. En el caso del gas, en octubre debería operar un aumento superior al 70% en las tarifas. Aranguren dolarizó los precios. Iguacel también debe meter mano en la fórmula establecida por su antecesor, si es que su desembarco en la cartera es para quedarse y no sólo para conducir una transición hasta que se decida una política con menos poder explosivo.

Javier Iguacel debe meter mano a la fórmula establecida por su antecesor en el Ministerio de Energía.

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