Un muerto en una súper orgía de 500 personas

Se desconocen las causas. La fiesta swinger fue en una mansión.

inglaterra

La fiesta se realiza todos los años, pese a las recurrentes quejas de los vecinos de la localidad de Surrey, Inglaterra. Y los participantes, a juzgar por la alta gama de los autos en los que se manejan y por el valor de la entrada, de 75 libras (unos 100 dólares), quienes participan de ella conocen las reglas: una vez en la propiedad, sexo libre y casi todo está permitido, salvo matar. Pero en esta fiesta swinger que finalizó abruptamente en la madrugada de ayer, un hombre resultó asesinado y varios fueron heridos. Ahora, la Policía intenta determinar qué fue lo que ocurrió.

Los agentes encontraron al fallecido (de unos 30 años) inconsciente dentro de la mansión de 1.300.000 dólares. Lo subieron a la ambulancia, pero antes de llegar al hospital, murió.

Los vecinos ya estaban molestos desde antes por los ruidos que salían de la casa, pero recién dieron aviso a la Policía cuando advirtieron que alrededor de las 2 de la madrugada había un gran disturbio en el lugar, con personas que salían corriendo apenas cubiertas por mantas, que se subían a sus autos y camionetas y se iban a toda velocidad. Se estima que en esta fiesta había unas 500 personas entre hombres y mujeres.

“Podía ver a la gente que salía corriendo, angustiada, algunos completamente en shock. Era un caos”, describió un vecino del lugar, quien dijo que cuando llegó la Policía se terminó de alborotar todo porque en pocos minutos estaba “lleno de oficiales armados, un helicóptero sobrevolando el barrio, todos conmovidos”.

Más temprano a la noche, los vecinos manifestaban entre ellos su disgusto por esta fiesta sexual, que ya es el tercer año que se desarrolla en el mismo lugar. “Es algo salvaje, es ridículo”, decía una mujer, indignada porque encontró un preservativo y un pañuelo lleno de sangre en la vereda. Otro de los testigos contó que se asustó al oír los disparos porque creyó que se trataba de un atentado: “Pensamos en un ataque terrorista o algo similar”.

Pero sólo fue una megafiesta sexual que terminó con una tragedia impensada.

La cita era por las redes sociales

La fiesta fue promocionada durante días por las redes sociales. La tarjeta de invitación indicaba el lugar, recordaba que se trataba de la tercera de esos festejos y era calificada como una “pool party”, un eufemismo conocido entre los concurrentes.

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